Boaventura de Sousa Santos y “El fin del imperio cognitivo”

Exposiciones - Sat, 18/05/2019 - 09:47

El sociólogo portugués, figura fundamental del pensamiento crítico europeo, defiende la necesidad de reinterpretar el mundo en el que vivimos mientras trabajamos en su transformación.

Boaventura de Sousa Santos LIBRO

Cubierta del libro El fin del Imperio cognitivo: la afirmación de las epistemologías del Sur (2019, Editorial Trotta) y retrato de Boaventura de Sousa Santos

 

“Vivimos en un periodo en el cual las más repugnantes formas de desigualdad social y de discriminación social se están volviendo políticamente aceptables.” Con estas palabras sin concesiones comienza el prefacio de El fin del imperio cognitivo: la afirmación de las epistemologías del Sur, último libro del jurista y sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos publicado recientemente por la Editorial Trotta. El pensador luso, uno de los principales activistas de la izquierda progresista del sur de Europa, retoma en esta obra el tema de las epistemologías del Sur y llama al retorno del pensamiento crítico. Frente al evidente fracaso de las políticas de transformación proclamadas por Karl Marx en su tesis de 1845, Sousa Santos llama a la sociedad a pensar y a extraer fundamentos necesarios a partir la experiencia del ser humano. Para el pensador, el Sur (concebido no solo como lugar geográfico, sino como categoría epistemológica) se define como el conjunto de los territorios enfrentados al Norte que les domina. Un Norte que se asienta sobre el pensamiento eurocéntrico, dominante y omnipresente, y que hace suyos los valores capitalistas y colonialista.

 

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Cubierta del libro Boaventura de Sousa Santos habla sobre las epistemologías del Sur en una entrevista del año 2017

 

El libro de Sousa Santos nos habla del fin de un Imperio cognitivo: el que se ha creado durante siglos alrededor de las grandes potencias económicas, culturales y sociales. En concreto, Europa y Estados Unidos. La resistencia frente a la dominación y la absorción de las culturas periféricas, más débiles, pasa según el por volver a pensar de forma colectiva. Según el sociólogo, es necesario poner en entredicho lo que se nos ofrece como algo inamovible, positivo y necesario y recuperar la capacidad crítica como sociedad. Tal y como indica en el libro, “la política dominante se vuelve epistemológica cuando es capaz de defender activamente que el único conocimiento válido que existe es aquel que ratifica su propia supremacía.” Sousa Santos defiende la teoría de que el pensamiento conservador ha mantenido la capacidad de pensar e interpretar su razón de ser, lo que ha contribuido a su prevalencia. Entretanto, la izquierda progresista ha fracasado en su intento de transformar la sociedad y se ha fragmentado, generando frustración y abandono. Así, “la reducción gradual de las alternativas reivindicadas por el pensamiento progresista alcanza tal extremo en nuestro tiempo que se ha vuelto posible afirmar aquello que en los últimos doscientos años era considerado tremenda y obviamente falso afirmar: no existe alternativa.” Frente a esta situación desoladora, este libro propone vías de pensamiento capaces de volver a despertar el sentido crítico del lector. Porque no hay luz al final del túnel: cada uno debe llevar su propia lámpara y descubrir el camino a seguir.

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Las 10 Mejores Exposiciones en Madrid

Exposiciones - Mon, 13/05/2019 - 12:56

Actualizado el 22 de Mayo de 2019.

10 exposiciones en Madrid que no te puedes perder. Descripciones fotos y videos. Os recomendamos las exposiciones más actuales en Madrid, tanto en museos como en galerías.  Visitas indispensables para los amantes del arte en todas sus manifestaciones. Pintura, escultura, fotografía y arte en general.  Disfruta en Madrid de las obras y artistas más relevantes. Si te gustan nuestras recomendaciones, guarda este enlace, pues actualizamos periódicamente nuestra guía de exposiciones en Madrid.

  

 

 

Sala Alcalá 31

 

28 julio pop soul dario villalba 

 

Darío Villalba - Pop Soul. Encapsulados & Otros

Hasta el 28 de Julio

 

La obra de Darío Villalba es conocida a nivel internacional por su estilo propio y radical, que profundiza en los universos de la locura y la marginación. Dentro de la programación de Photo España 2019, la Sala Alcalá 31 de Madrid continúa con su apuesta por las formas de arte que se escapan a lo convencional y reúne prácticamente todas las obras de la serie Los encapsulados de Villalba, en una exposición con el nombre de Pop Soul. Los trabajos del artista se basan en el apropiacionismo: el creador hace suyas imágenes externas y las atrapa en burbujas de metacrilato, creando un efecto de aislamiento y exhibición que engrandece las figuras expuestas. Las obras expuestas en la sala se complementan con una selección de piezas íntimamente relacionadas con el concepto de “piel”, un tejido que despierta fascinación el el artista, y con algunos de sus “emblemas” (obras que Darío Villalba considera su auténtica seña de identidad).

 

 

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Biblioteca Nacional

 

22 septiembre piranesi 

 

Giovanni Battista Piranesi en la Biblioteca Nacional

Hasta el 22 de Septiembre

 

Piranesi es uno de los grabadores más célebres y reconocidos de todos los tiempos. Nacido en Venecia, desarrolló su carrera durante el siglo XVIII: sus imágenes de la arquitectura clásica, recreaciones de una Roma a medio camino entre la realidad y la imaginación del arquitecto y grabador, se han convertido en iconos del arte. La Biblioteca Nacional cuenta con uno de los mejores fondos de grabados y estampas realizadas por el artista; con esta exposición, la institución no solo pretende mostrar su obra al público, sino que declara la intención de realizar un estudio razonado de la misma para crear un catálogo de referencia. En la muestra se pueden ver las series que reflejan las pesadillas y el mundo onírico del grabador: Carceri, Opere Varie, Il Campo Marzio dell’Antica Roma y Raccolta di disegni del Guercino. A estas obras les acompañan también grabados de otros autores que ejercieron una decisiva influencia en el trabajo de Piranesi.

 

 

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Museo Reina Sofía - Palacio de Velázquez

 

08 septiembre tetsuya ishida 

 

Tetsuya Ishida - Autorretrato de otro

Hasta el 8 de Septiembre

 

El artista japonés Tetsuya Ishida llega al Palacio de Velázquez de la mano del Museo Reina Sofía para mostrar sus demoledoras escenas de aislamiento y alienación en la sociedad actual. Su trayectoria abarca tan solo diez años de trabajo, durante los cuales Ishida ha creado una ingente producción de obra plena de imágenes inquietantes y perturbadoras. En sus escenas, el artista provoca metamorfosis en los cuerpos humanos y los fusiona con máquinas, dispositivos, insectos o medios de transporte. Sus personajes se hallan siempre en situaciones que escapan a su control o provocan su resignación: ambientes claustrofóbicos, grupos controlados o espacios constreñidos de los que no pueden escapar. Son “autorretratos de otro”, personajes que le representan a él pero también al resto de la Humanidad. Su imaginería muestra a menudo imágenes de entornos escolares o de trabajo en oficinas, destilando una acerada crítica al sistema educativo y a las relaciones laborales.

 

 

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Tabacalera

 

09 junio crear sin prisa

Crear / sin / prisa

Hasta el 9 de Junio

 

Crear/sin/prisa es el nombre de una plataforma de creación contemporánea, formada por artistas consolidados y artesanos que unen fuerzas para desarrollar sus proyectos. La inclusión de técnicas y procedimientos artesanales añade interés a las propuestas de vanguardia, creando una simbiosis llena de posibilidades. Las obras que se pueden ver en la exposición fueron realizadas con motivo del Premio Cervezas Alhambra de Arte Emergente: un total de diecisiete piezas creadas por artistas españoles y extranjeros, cuya intención es crear un espacio de diálogo que invita al disfrute de los sentidos. El tiempo pausado, la mirada interior y la poesía están presentes en las obras, cuya cuidada realización es fundamental para crear piezas únicas y especiales. Instalaciones, tapices, esculturas y técnicas mixtas se dan cita en el espacio. para mostrar un sorprendente despliegue de creatividad.

 

 

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Museo del Prado

 

07 julio giacometti 

 

Alberto Giacometti en el Museo del Prado

Hasta el 7 de Julio

 

Con motivo de su Bicentenario, el Museo del Prado inaugura una exposición con las obras de uno de los artistas más reconocidos y admirados por crítica y público: Alberto Giacometti. Las obras seleccionadas para la muestra llegan por primera vez a la pinacoteca madrileña gracias a un acuerdo del museo con la Fundación Beyeler de Basilea, Suiza, y la colaboración de la Comunidad de Madrid. La comisaria de la exposición, Carmen Giménez, la ha organizado como un “paseo póstumo” de las propias obras por las galerías del Prado. Las estilizadas e inquietantes figuras (un total de dieciocho esculturas y dos pinturas al óleo) parecen transitar por los espacios del museo, admirando las obras que el artista italiano llegó a conocer en la exposición Chefs d’oeuvre du Musée du Prado, celebrada en Ginebra en 1939. Así, las esculturas de Giacometti conviven en esta ocasión con las de grandes maestros clásicos como Velázquez, Tiziano, El Greco o Zurbarán.

 

 

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Real Jardín Botánico

 

24 mayo matt collishaw

Matt Collishaw - Diálogos

Hasta el 24 de Mayo

 

Esta primavera, el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid acoge una gran exposición del artista británico Matt Collishaw: la primera muestra de su obra organizada en nuestro país. En ella se pueden admirar algunas de las piezas fundamentales del artista, un creador conceptual e innovador que propone una profunda reflexión sobre el ser humano, la naturaleza y las relaciones de dominio que se establecen entre ambos. La selección incluye obras en distintos formatos: pintura, audiovisuales, fotografías e instalaciones creadas durante las últimas dos décadas. Todas ellas reflejan dos temas básicos en la obra de Collishaw: la historia y el desarrollo del arte y la percepción de la naturaleza. La muestra se articula en dos secciones, en las cuales las piezas “dialogan” con ambos conceptos.

 

 

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Museo Thyssen-Bornemisza

 

29 mayo balthus

 

Balthus

Hasta el 29 de Mayo

 

Balthasar Klossowski de Rola, más conocido como Balthus, es uno de los pintores más inclasificables e interesantes del siglo XX. Alejado de las vanguardias abstractas y las corrientes que proponían una revisión de la estética artística, el pintor suizo siempre dejó claro que sus influencias enraizaban en el arte de Poussin, Caravaggio y Piero della Francesca, entre otros. Esta intención de alejarse de la “modernidad” de la época, fundamentando su obra en principios figurativos y coloristas, lo convierte en un pintor único y muy personal, en línea con otros outsiders como Amedeo Modigliani o Gustav Klimt. La exposición reúne un total de cuarenta y siete obra, la mayoría de gran tamaño, entre las cuales figuran obras de referencia como Los Hermanos Blanchard o Thérèse Soñando. También se pueden ver algunos de los perturbadores (y polémicos) retratos de adolescentes que realizó el pintor.

 

 

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Galería Javier López

 

13 junio eduardo sarabia

Eduardo Sarabia - Intrahistorias

Hasta el 13 de Junio

 

La exposición de Eduardo Sarabia que se puede visitar estos días en la galería Javier Gómez comienza con algo tan sencillo como unas fotografías personales. Hace diez años, el artista imprimió sobre papel una serie de instantáneas de vivencias personales (viajes, reuniones…), que decidió dejar en su estudio y utilizar a modo de soporte pictórico. Así, las fotografías se vieron cubiertas de trazos de pintura, colores, texturas y pinceladas: ráfagas circulares que emborronaban las imágenes, dándoles una nueva identidad. Los pocos resquicios que dejaba la pintura se volvían muy reveladores, dejando ver fragmentos de cabello, trozos de tela, paisajes fragmentados… Así, las imágenes que un día tuvieron identidad propia pasaron a formar parte de una abstracción. Lo que en un comienzo no fueron sino bocetos e ideas trazadas a modo de preparación, se convirtieron con el tiempo en una obra por sí misma, sólida y muy reveladora: Intrahistorias del propio artista y de su trabajo creativo.

 

 

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Museo ABC

 

16 junio pagola01

 

Yo-Tú: Javier pagola en papel

Hasta el 16 de Junio

 

La obra gráfica del artista guipuzcoano Javier Pagola es la protagonista de la exposición inaugurada por el Museo ABC para esta temporada, una selección de aproximadamente 200 obras recientes que nos transportan al mundo onírico e inquietante del dibujante. La muestra no ha sido organizada a la manera usual, mediante un recorrido cronológico; en su lugar, la exposición de las obras pretende introducir al espectador en la mente del artista, cuya forma de trabajar se aleja de los conceptos clásicos de espacio y tiempo. Las obras, así, se exhiben sobre mesas donde aparecen desordenadas, reflejando la reproducción de los sueños y las pesadillas del creador. La exposición reúne 140 dibujos de distintos temas, 35 rostros de estilo expresionista, 13 libros de artista y un audiovisual en el que el propio Pagola explica el proceso de creación que conduce a estas piezas. Una de las piezas “estrella” de la muestra es la recreación del “estudio imaginario” del dibujante, un espacio en el que él mismo ha trabajado durante un tiempo antes de la apertura de la exposición.

 

 

 

  

Exposiciones Madrid

Pensamos que el arte no está reservado a unos pocos, es universal y comunica un extenso mundo que ofrece innumerables opciones y talentos en todas las expresiones. 
Madrid posee una enorme riqueza en museos, galerías, salas de arte, con solo mirar a nuestro alrededor, podemos observar que hasta en las calles madrileñas, se puede ver un destello arquitectónico artístico.
Hay demasiadas cosas para ver, comentar y descubrir, en la apasionante metrópolis. Exposiciones Madrid se hace eco de la historia, actualidad y futuro, de la gran ciudad, dado el patrimonio cultural que la rodea, digno de conocer y redescubrir.
Galerías de arte, museos, artistas, salas de arte, instituciones culturales y diversas entidades, promocionan la pintura artística, una expresión viva y actual. Una ciudad emblemática que constantemente se expresa, cautivando a los miles de visitantes que disfrutan del arte en plenitud. Exposiciones Madrid propone citas impostergables, para los turistas o residentes que quizá sin saber de arte, reconocen el gran valor de las obras que alberga la capital y los más versados en el tema aprecian, los grandes tesoros que conserva.
La pretensión de la página, es aportar humildemente, recomendaciones sobre lo que para mí son las diez mejores exposiciones de arte en Madrid , siempre actualizándolas para mantenerlas al día.

 

 

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Las 10 Mejores Exposiciones de Arte en Nueva York

Exposiciones - Sun, 12/05/2019 - 12:56

 Actualizado el 20 de Mayo de 2019.

Comparto con vosotros lo que, para mí, son las mejores y más interesantes exposiciones en Nueva York, en este momento. Continúo así la serie iniciada con las Exposiciones en Madrid, Londres y París. Al igual que en artículos anteriores, os recuerdo que esta lista se actualizará periódicamente.  

 

 

 

 

Brooklin Museum

 

08 diciembre winogrand

 

Garry Winogrand - Color

Hasta el 7 de Diciembre

 

Esta es la primera exposición dedicada hasta la fecha a las fotografías en color de Garry Winogrand, uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX. La obra de Winogrand es conocida sobre todo por sus instantáneas en blanco y negro, mientras que sus trabajos a color permanecen prácticamente olvidados. Por esta razón, la muestra organizada por el Brooklin Museum es una fantástica ocasión para recuperar su deliciosas diapositivas a color: más de 45.000 piezas, realizadas entre principios de los años 50 y finales de los 60. La exposición está estructurada en forma de instalación envolvente, compuesta de más de 400 imágenes a color (muchas de ellas nunca expuestas hasta la fecha) que capturan el pasaje social y fisico de la ciudad de Nueva York y otros puntos de los EEUU. Una magnífica ocasión para recuperar un corpus de obra muy especia de un artista de referencia.

 

 

Separador entre exposiciones Londres

 

 

MoMA

 

02 septiembre simone fattal

 

Simone Fattal - Works and Days

Hasta el 2 de Septiembre

 

La exposición Trabajos y Días explora la obra de la artista líbano-estadounidense Simone Fattal, siendo la primera muestra en solitario que se le dedica en los Estados Unidos. La selección reúne más de doscientas obras realizadas a lo largo de las cinco últimas décadas. Incluye esculturas (abstractas y figurativas), pinturas, acuarelas y collages, generados a partir de una gran riqueza de fuentes. Narrativas bélicas, historia antigua, poesía sufí, pintura de paisaje y mitología se entremezclan y fusionan para reflejar el impacto del destierro, así como las políticas relacionadas con la arqueología y las excavaciones. De hecho, estos dos temas subyacen en todo el corpus de obra de Fattal y aparecen constantemente en sus piezas. La artista navega entre las aguas de la abstracción y el figurativismo, combinando ambos espectros en ocasiones con singular maestría: la fragilidad del ser humano queda reflejada en todas sus obras, a veces poéticas, a veces desoladoras.

 

 

Separador entre exposiciones Londres

 

 

MET Breuer

 

02 junio GOAT Siah Armajani 1200

 

Siah Armajani - Follow This Line

Hasta el 2 de Junio

 

Con cerca de un centenar de obras realizadas a lo largo de los últimos 60 años, Siah Armajani: Follow This Line (Siga Esta Línea) es la primera gran retrospectiva sobre la obra del artista iraní-americano organizada hasta la fecha en los Estados Unidos. Cuando todavía era estudiante (y activista) en el Teherán de los años 50 del siglo XX, Armajani confeccionaba collages con aspecto de panfletos políticos en los que prefiguraba ya muchas de las cuestiones que hoy relacionamos con el arte conceptual norteamericano. La muestra incluye un gran número de obras recientemente descubiertas, nunca expuestas hasta la fecha, así como algunas series de la pieza icónica del artista, Diccionario para Construir. La exposición nos permite mirar el entorno a través de los ojos de Armajani, mostrándonos cómo desarrolla su propia estética sobre el exilio, al tiempo que se cuestiona cuál es el rol del público americano de hoy frente al arte.

 

 

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Separador entre exposiciones Londres

 

 

MoMA

 

15 junio birth of the world

 

Joan Miró - Birth of the world

Hasta el 15 de Junio

  

En 1924, Joan Miró pinto una obra fundamental en su trayectoria artística: un lienzo al que sus compañeros surrealistas nombraron “El nacimiento del mundo" inspirado en su fuerte conexión con la poesía, el proceso creativo y la experimentación con los materiales. En esta pieza clave, el artista catalán cubrió el fondo del enorme lienzo con un gran despliegue de tonos cromáticos, inspirados en los cambiantes procesos de la lírica. A continuación añadió una serie de signos pictográficos (que parecen más bien dibujados que pintados) con los que consiguió transformar la sintaxis, el espacio pleno de constelaciones y el imaginario onírico de la poesía de vanguardia en una nueva forma de pintura, imaginativa e inventiva como pocas. Más tarde, Joan Miró describiría este lienzo como “una especie de génesis”. La muestra del MoMA sitúa esta pieza en el centro de la selección, acompañándola de otras obras maestras del artistas procedentes de la colección del museo y de préstamos de otras instituciones.

 

   

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Separador entre exposiciones Londres 

 

 

New Museum

 

09 junio jeffrey gibson

 

Jeffrey Gibson - The anthropophagic effect

Hasta el 9 de Junio

 

En la exposición El efecto antropofágico, el artista Jeffrey Gibson explora las historias materiales y el futuro de distintas técnicas y estampados artesanales realizados por nativos americanos. Su trabajo están inspirado en los objetos funcionales y decorativos con siglos de antigüedad, que se confeccionaban en América mucho antes de que los colonos europeos desembarcasen en las costas del continente. El nombre de la muestra se inspira en el Manifiesto Antropofágico escrito en 1928 por Osvaldo de Andrade, donde se indica que las comunidades indígenas podrían llegar a devorar la cultura de los colonizadores como forma de rechazo a la dominación, llevando a la cultura occidental a su propio terreno. Gibson constata que los diseños y técnicas nativos se han empleado históricamente “para marcar la identidad, contar relatos, describir lugares y establecer una especificidad cultural”. En la muestra, el artista expone una serie de nuevas indumentarias que cobran vida en performances y sesiones fotográficas.

 

  

Separador entre exposiciones Londres

   

 

Gugenheim Museum

 

10 julio mapplethorpe

 

Robert Mapplethorpe - Implicit Tensions (I)

Hasta el 10 de Julio

 

En 1993, el Museo Guggenheim de Nueva York recibió una donación consistente en alrededor de 200 fotografías y objetos personales de la Fundación Robert Mapplethorpe. Dieciséis años después, el museo celebra la permanente influencia de la obra del gran y polémico fotógrafo con una exposición formada por dos secuencias. La muestra Implicit Tensions está formada por dos partes: la primera, actualmente en activo, se centra en los primeros trabajos de Mapplethorpe. La selección incluye polaroids, collages y obras de técnica mixta, así como fotografías icónicas de desnudos masculinos y femeninos, retratos, bodegones, autorretratos plenos de sinceridad y reflejos de la escena underground de Nueva York. La segunda parte se inaugurará en el mes de julio y se mantendrá expuesta hasta enero de 2020.

 

 

 

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Louise Bourgeois: biografía, obras y exposiciones

Exposiciones - Mon, 29/04/2019 - 12:35

“El arte es garantía de cordura. Es lo más importante que puedo decir”. Estas palabras son un fiel reflejo de lo que la artista Louise Bourgeois (1911-1932) experimentó durante su vida. Considerada una de las creadoras más influyentes, poderosas y profundas de los siglos XX y XXI, Bourgeois no dejó de trabajar en su imaginario artístico particular hasta prácticamente el día de su muerte, a los 98 años de edad. Fuertemente influenciada por sus experiencias vitales, su infancia y su entorno familiar, su obra despliega un corpus creativo de altísimo nivel que se divide en cientos de formatos, materiales e historias.

Louise Bourgeois: arte creado desde las entrañas

 

Louise Bourgeois Peter Bellamy

Louise Bourgeois como "madre de las arañas". Fotografía de Peter Bellamy en crystalbridges.com

 

“El arte es garantía de cordura. Es lo más importante que puedo decir”. Estas palabras son un fiel reflejo de lo que la artista Louise Bourgeois (1911-2010) experimentó durante su vida. Considerada una de las creadoras más influyentes, poderosas y profundas de los siglos XX y XXI, Bourgeois no dejó de trabajar en su imaginario artístico particular hasta prácticamente el día de su muerte, a los 98 años de edad. Fuertemente influenciada por sus experiencias vitales, su infancia y su entorno familiar, su obra despliega un corpus creativo de altísimo nivel que se divide en cientos de formatos, materiales e historias. Las obras de Louise Bourgeois no son mera plástica ni espectáculo vacío: son relatos personales que se extienden a todo el colectivo de seres humanos, exhibiendo de forma impúdica sus sentimientos más profundos para llegar al fondo del espectador. Sus famosísimas arañas, sus perturbadoras celdas y sus poéticos e inquietantes grabados conforman una trayectoria vasta, única y fascinante, que trasciende las fronteras de la razón y la cultura para alcanzar el yo íntimo de quien las contempla y penetra.

 

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Arch of Hysteria (1993). MoMA, Nueva York. En moma.org

 

Una infancia tejida alrededor de la familia

Louise Joséphine Bourgeois nace en París en 1911, en una familia estrechamente relacionada con el negocio textil: sus padres poseían una galería y un taller con telares donde se confeccionaban, restauraban y vendían tapices. Esta circunstancia marca profundamente el trabajo de la creadora, que a lo largo de su vida incluirá tejidos, cordeles, lanas y redes en gran parte de sus obras. El entorno familiar que rodea a Louise Bourgeois es acomodado y protector, pero al mismo tiempo inestable: en 1921, su madre Joséphine contrae la gripe española y cae gravemente enferma. Tan solo un año después, la familia contrata a la joven Sadie Gordon Richmond para trabajar como profesora de inglés. Sadie se convierte en la amante de Louis, el padre, y pasa temporadas viviendo en la casa familiar. Esta complicada situación afectará al carácter de Louise, que durante toda su vida experimentará un profundo sentimiento de abandono y un intenso miedo a la pérdida de sus seres queridos.

 

SAINT GERMAIN 1938

Saint Germain (1938). Litografía sobre papel. En moma.org

 

Con solo 12 años, su padre le pide que empiece a colaborar con el negocio familiar creando dibujos para los tapices. La artista en ciernes combina este trabajo con su educación y con las temporadas que dedica a cuidar de su madre, quien sufre varias recaídas y fallece en 1932. Ese mismo año, Louise se gradúa con honores en Filosofía. La muerte de su madre hace que caiga en una fuerte depresión de la que decide salir a través del arte: deja los estudios y entra en contacto con los talleres que entonces bullían en Montparnasse y Montmartre. En 1938 estudia con Fernand Léger; ese mismo año se desvincula del todo del negocio familiar y abre su propia galería de arte. Es también el año de su matrimonio con el historiador de arte Robert Goldwater, con quien se muda a Nueva York.

  

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Sin título (Las cuñas) (1950). En hyperallergic.com

 

La artista en Nueva York. El comienzo de la escultura

Una vez en Norteamérica, Louise Bourgeois se enrola de inmediato en la Art Students League y se interesa por el grabado, técnica que no abandonará durante toda su vida. Durante esos años investiga la tridimensionalidad en el arte: a mediados de la década de los 40 crea su primera serie de esculturas en madera, tótems de formas estilizadas e inquietantes. En 1945 se inaugura su primera exposición en solitario, que tiene lugar en la prestigiosa Bertha Schaeffer Gallery de Nueva York. Son los años del imperio del Expresionismo Abstracto: Bourgeois entra en contacto con los artistas más representativos del movimiento y expone con figuras como Rothko, de Kooning o Pollock. Sin embargo, su obra se mantiene alejada de las encorsetadas propuestas abstraccionistas para mostrar un universo más carnal e inquietante. Louise Bourgeois desarrolló siempre un imaginario periférico a escuelas y tendencias, a las que trascendió creando una trayectoria artistica íntima y fascinante.

Tras la repentina muerte de su padre en 1951, la artista entra en una profunda depresión y empieza a desarrollar instalaciones envolventes relacionadas con sus recuerdos, experiencias y traumas. Es entonces cuando empieza a asistir a sesiones de psicoanálisis, entrando a la vez en un periodo de reclusión. En 1964 sale de su aislamiento para organizar una exposición en solitario, la primera en 11 años: en ella muestra su última obra, orgánica y plástica, y por primera vez incluye el concepto de “guarida” (que más adelante dará lugar a sus impresionantes Cells – Celdas).

 

Destrucción y confrontación: enfrentándose a las vivencias

 

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 The destruction of the father (1974). En historia-arte.com

La trayectoria artística de Louise Bourgeois parece ensancharse y enriquecerse a partir de 1973. Son los años de sus primeras instalaciones, basadas en el concepto de “lair” (guarida) y que utiliza como herramienta para enfrentarse a sus fantasmas personales. Tras la muerte de su marido, decide utilizar el dolor y el resentimiento enquistados en su interior para crear obras en las que (literalmente) desnuda su yo interior. Es el caso de The destruction of the father (1974), una impresionante instalación que parece reflejar el interior de un órgano vital y que al mismo tiempo reproduce una siniestra cena. El entorno, revestido de formas orgánicas y teñido de una luz roja, destila degradación e incluso “digestión”: es un enfrentamiento directo al recuerdo de su relación con su padre, que obligó a su familia a convivir con su amante (la tutora Sadie, a la que Louise Bourgeois adoraba) e incluso intentó emparejarla con uno de sus amigos (acto que derivó en su primer intento de suicidio).

En el libro Destrucción del padre/Reconstrucción del padre: escritos y entrevistas (1923-1927), la artista describe el doloroso proceso de creación de la obra: “Con The destruction of the father, el recuerdo que evocaba era tan poderoso, y tan duro el trabajo de proyectarlo hacia fuera, que [… ] sentía como si efectivamente hubiese sucedido. Realmente me transformó”.

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Reportaje sobre la instalación Confrontation (1978), la performance A Banquet: A Fashion Show of Body Parts (1978) y varios aspectos de la obra de Louise Bourgeois.

 

 

Guaridas, celdas y arañas. El regreso del subconsciente

Los años de psicoanálisis de Louise Bourgeois se reflejan en muchas de sus obras. Pero es a partir de 1986 cuando empieza a crear ciertas piezas que contienen la esencia de su relación con sus experiencias vitales, el compromiso social y el subconsciente. Son las Cells (Celdas), instalaciones cerradas que cuentan historias en sí mismas y se convierten en experiencias que se filtran en la mente de quien las penetra. La primera, Articulated Lair (Guarida articulada, 1986), será la primera de una serie que comprende unas 60 obras creadas con elementos dramáticos, escenográficos y espacios de interacción. Y con la presencia, siempre, de las emociones. Louise Bourgeois empleó estos espacios para conectar su trabajo con determinados traumas vitales, utilizando esos escenarios como liberación: cuando el espectador entra en ellos y experimenta el mundo subconsciente de la artista, pasa a compartir sus pesadillas.

 

 cell xxvi 2003

CELL XXVI (2003). En champ-magazine.com

 

A mediados de los 90, Louise Bourgeois empieza a explorar otra de sus obsesiones: la araña como madre, depredadora y tejedora. Acudiendo de nuevo a los referentes de su infancia (los telares, la madre enferma y a la vez protectora) y ya octogenaria, la artista empieza a diseñar esculturas con forma de araña que son a la vez terribles y frágiles, destructoras y víctimas.  Para ella, la araña representaba “la inteligencia, la productividad y la protección”. Crea esculturas monumentales (como la famosa Maman de 1999, situada junto al Museo Guggenheim Bilbao) y a escala diminuta: seres casi mitológicos con la misión de reconstruir y restaurar. “Vengo de una familia de reparadores”, dijo en una ocasion. “La araña es una reparadora. Si rompes su telaraña, no se altera. Teje y la repara”.

 

 Mamá 1999 

Maman (1.999). En guggenheim-bilbao.eus

 

Louise Bourgeois fallece en 2010 a la edad de 98 años, sin dejar de trabajar e investigar hasta los últimos días de su vida. Su obra, vasta y llena de matices, es fundamental para comprender el devenir del arte de los siglos XX y XXI.

 

Exposiciones

Louise Bourgeois vio organizar su primera exposición individual en 1945. Desde entonces, su obra fue recorriendo distintas galerías y museos estadounidenses hasta la llegada del reconocimiento universal. Durante décadas, las exposiciones de su obra se han repartido por todo el mundo y arrastran a miles de visitantes. Hoy siguen despertando un enorme interés, tanto por parte de la crítica especializada como del público.

 

Louise Bourgeois - Tate Modern (2007-2008)

 

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En el 2007, la Tate Modern de Londres inaugura una gran retrospectiva con la obra de Louis Bourgeois en colaboración con el Centro Pompidou. La muestra viajó después a distintos museos de Estados Unidos.

 

HONNI soit QUI mal y pense - La Casa Encendida (2013)

 

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MAL haya QUIEN mal piense es el título de un dibujo de Louise Bourgeois, que dio nombre a la exposición que organizó La Casa Encendida en 2013. La selección se centró en revisar la obra realizada por la artista durante los últimos 10 años de su vida.

 

Louise Bourgeois. Estructuras de la existencia: las Celdas - Museo Guggenheim Bilbao (2016)

 

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En colaboración con la Fundación BBVA, el museo Guggenheim Bilbao organizó en 2016 una gran exposición de las famosas Cells de la artista (veintiocho instalaciones en total) y del trabajo previo que le llevó a desarrollar estas piezas, plenas de imaginario personal.

  

Libros

 

He disappeared in complete silence (1947)

Este libro fundamental recoge el imaginario de una joven Louise Bourgeois, tanto en el aspecto plástico y artístico como en el literario. La artista lo construyó en el momento previo a su transición a la escultura, disciplina a la cual llegó a través de sus primeros tótems de madera. Las ilustraciones del libro reflejan la investigación que llevó a Bourgeois a la mencionada transición. El texto, breve e intenso, derivó de un esfuerzo por parte de la artista para difundir su obra y hacerla más conocida a nivel mundial. Si bien en su momento no fue un éxito, hoy día se considera una obra de referencia para comprender su trabajo. La edición no se terminó de completar hasta varias décadas después.

 

Louis Bourgeois: Destruction of the Father / Reconstruction of the Father (Writings and Interviews, 1923-1997)

“Cada día, tienes que dejar atrás el pasado o aceptarlo; si no puedes aceptarlo, te conviertes en escultora”. Es una de las muchas reflexiones que aparecen en este libro fascinante, que reúne los pensamientos y textos recogidos por Louise Bourgeois a lo largo de siete décadas. En el volumen también se recogen varias entrevistas que reflejan su concepto del arte, y dan pistas sobre el origen de muchas de sus obras. En sus páginas encontramos algunos de sus pen-thoughts (pensamientos de pluma), ilustraciones que combinan textos con dibujos. Es sin duda uno de los libros imprescindibles para comprender la rica y vasta obra de Bourgeois.

 

Estructuras de la existencia: las Celdas. Louise Bourgeois (2016)

El catálogo de la magnífica exposición que el Museo Guggenheim Bilbao organizó sobre las Celdas de Louise Bourgeois es también un estudio exhaustivo sobre este corpus de obra, fundamental en el trabajo de la artista. El estudio incluye la catalogación completa de cada instalación, así como las claves del proceso creativo que llevó a Bourgeois a diseñar y completar cada una de ellas. En sus páginas encontrarnos  un análisis exhaustivo de los conceptos que constituyen la base de su obra: el espacio y la memoria, el pensamiento consciente y el subconsciente, el cuerpo y la arquitectura.

 

 

- Louise Bourgeois: biografía, obras y exposiciones -                                    - Alejandra de Argos -

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Entrevista a Ramón Tamames

Exposiciones - Sun, 28/04/2019 - 08:53

¿La ciencia nos aleja de Dios?. El Catedrático de Estructura Económica y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Ramón Tamames (Madrid, 1933) indaga en la cosmología entre científicos y filósofos en la ya larga búsqueda de una Causa Primera o Inteligencia Superior como origen del Universo. Con el título de su último libro Buscando a Dios en el universo. Una cosmovisión sobre el sentido de la vida (Erasmus Ediciones) desvela su contenido.                                                             

 Autor: Elena Cué

 

  Ramón Tamames foto Elena Cue 

Ramón Tamames. Foto: Elena Cué

 

¿La ciencia nos aleja de Dios?. El Catedrático de Estructura Económica y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Ramón Tamames (Madrid, 1933) indaga en la cosmología entre científicos y filósofos en la ya larga búsqueda de una Causa Primera o Inteligencia Superior como origen del Universo. Con el título de su último libro Buscando a Dios en el universo. Una cosmovisión sobre el sentido de la vida (Erasmus Ediciones) desvela su contenido.

¿Esta búsqueda es porque no tiene fe o porque la tiene y quiere reforzarla con la ciencia?

Fundamentalmente porque me interesa mucho la cosmología y lo poco que puedo entender de la física avanzada. También me intereso por el origen de todas las cosas y el sentido de la vida. Y no es que no tenga fe. De hecho, yo no me meto ni con la revelación ni con el misticismo, que son los conductos normales de llegar a tener fe. Yo lo respeto, además, he tenido una educación cristiana y nunca he dejado de tener vivencias con eso. No soy practicante, pero algo tengo.

¿Alguna conclusión a la que haya llegado? 

Que la física no tiene todos los ámbitos controlados, o los tiene controlados de una manera algo fantástica. Por ejemplo, Hawking nos dijo que el universo nació por casualidad, a raíz de una fluctuación cuántica que produjo el Big Bang. Claro, esta explicación te deja muy frío, porque ¿qué hay detrás de todo eso? ¿Qué sentido tiene?. Eso es lo que yo he querido buscar siempre, porque al fin y al cabo la idea que yo tengo coincide mucho con la de uno de mis maestros, Isaac Asimov, que dice que somos un planeta de montaje: estamos aquí y nos está observando alguien para ver cómo lo hacemos, qué evolución seguimos y cómo nos comportamos.

¿Esto sería lo esencial en su búsqueda?

Junto al sentido de la vida hay alguien detrás que mueve todo eso, una inteligencia superior que da paso al Big Bang, el que pone en marcha el ordenador, el que pone en marcha la evolución de la materia y la evolución biológica.

¿Qué tendría que ver este Dios con el Dios de los cristianos?

El acto creativo. Al fin y al cabo el fiat lux de la Vulgata, es decir el de la versión latina de la Biblia, significa “hágase la luz”. Muchos científicos dicen que no les gusta el Big Bang porque les parece que tiene un sentido teológico. Dicen que es como el Dios del Génesis. Eso son ganas de marear la perdiz, porque el universo tiene que tener un origen, y el más lógico parece ser ese. Yo creo que el Dios de los cristianos es una creencia de la revelación judeocristiana. Yo respeto eso y tampoco entro a valorarlo. Ese es el Dios de los cristianos y el hijo de Dios. Pero es una revelación. Yo estoy en el plano científico y entiendo que Dios, en cuanto ser superior e inteligente, puede tener muchas manifestaciones humanas, siendo una de ellas la del cristianismo. Personalmente me parece la manifestación más excelsa –porque estamos muy influidos por toda esa cultura.

¿Y ha encontrado a Dios en esta búsqueda?

No, no lo he encontrado. En todo caso lo que no pretendo es que salga un Dios con la voz en off y que me diga “aquí estoy”. Todo lo que es la creación resulta tan sorprendente que yo he acabado coincidiendo con los Siete Sabios, tal como reflejo al final de mi libro. No por un criterio de mera autoridad, sino porque fueron personas excelsas que han dedicado mucho tiempo a pensar todo esto. Pero en todo caso, intuyo que hay una inteligencia superior que gobierna todo.

Intuir a Dios a través de la ciencia es posible. Sin embargo, ¿cree que se puede conseguir una fundamentación científica de Dios? 

Esa es la lucha que hay entre el deísmo –aunque no me gusta mucho este término– y el ateísmo militante, como por ejemplo el de Richard Dwakins, el biólogo. En todo caso, no hay un sendero seguro de fundamentación por la vía de la ciencia, porque si lo hubiera estaríamos viviendo en la unanimidad. Tú me puedes demostrar que el ADN contiene cuatro letras, y que con eso se construyen todos los seres vivientes. Y nos dicen que eso es el alfabeto de Dios. Pero es una parábola, no una realidad. Si hubiera demostración, no tendríamos polémica.

Cuenta que en la década de los ochenta, muchos científicos se adhirieron a la creencia de que la evolución no se ha producido por el azar y la necesidad, sino por un principio teleológico, es decir, que tiene una finalidad.

Es algo que se lleva discutiendo como pronto desde los presocráticos, o sea, hace más de dos mil quinientos años. Se puede decir que es una discusión permanente. Ya de Leucipo y Demócrito decía Aristóteles que tenían que haber salido de la taberna, porque andaban diciendo por ahí que esto no tenía ningún sentido, cuando todos sabían, así Aristóteles, que tenía sentido y que por fuerza existía una teleología.

¿Y usted que piensa?

Yo creo que es una discusión permanente que da lugar, en cierto modo, a la filosofía del sentido de la vida. El propio Kant, sobre el año 1790, se pregunta qué sentido tiene todo esto, dando lugar a esas cuatro célebres preguntas: ¿Qué puedo saber?; ¿qué debo hacer?; ¿qué me cabe esperar?; ¿qué es el hombre? Y esa forma de pensar es propia de la Ilustración. ¿Y qué es la Ilustración? Pues según Kant salir de la minoría de edad.
Por ahí estamos. Si yo pudiera ofrecer alguna muestra definitiva, ¡estaría a cinco mil metros por encima de Roma! Por cierto, le mandé el libro al Papa, y me respondió la Secretaría de Estado con una foto firmada por él. No me dijo nada.

¿Cree que en nuestra época existe un menor respeto hacia las instituciones, hacia los gobernantes, hacia las creencias, etc.?

Yo creo que eso ha sucedido siempre. En el Siglo de las Luces, el barón d’Holbach dejó de creer en Dios y se reía de los cristianos. Lo que pasa es que unas veces está más tolerado y permitido. No cabe duda de que en España, en los siglos XVI y XVII, si te manifestabas demasiado en esa dirección acababas donde acababas. En este sentido, siempre ha habido descontentos, lo que pasa es que ahora la gente se manifiesta más por los medios y porque tiene más osadía, porque sabe que se lo permiten las libertades públicas y las garantías. Los medios tienen mucha importancia para hipertrofiar todo. Inducen cambios en la mentalidad general, no cabe duda, y se aceptan cosas que en las sociedades formales de hace cien años no se aceptaban. 

¿Cómo ve la economía española en este momento?

Yo digo una cosa que parece una exageración, pero no lo es. La economía va bastante bien y comparativamente mejor que el resto de la economía europea, a pesar de la administración y a pesar de la política, porque la inestabilidad política le afecta mucho en estos momentos. Pero a pesar también de la administración, que yo digo que es un armatoste. Tenemos una Administración absolutamente impresentable. No me refiero a los médicos, ni a los policías, sino a los titulares de la Administración. El cambio en las políticas, en los fundamentos, y luego claro la burocracia. Pues el problema de los burócratas no es sólo que cuesten cada vez más, sino que, como tienen que demostrar que son útiles, lo retrasan y lo complican todo.

Entonces, España va bien...

Este país funciona a pesar de su Administración, que es un armatoste. Ahí tiene la respuesta. ¿Y por qué funciona bien? Porque tenemos a los mejores empresarios de toda nuestra historia. Y el denostado Ibex 35 es el símbolo de este empresariado que tenemos. Habrá quienes sean mejores o peores, pero que un conjunto de empresas tenga casi el 70% de su negocio fuera de España significa que son competitivas. Eso es lo que hay que reconocer.

¿Cuáles cree que serían ahora las propuestas económicas necesarias para esa mejora?

Propuestas no faltan. Y afortunadamente tenemos propuestas que sí son muy positivas, que nos llegan de fuera. Yo tengo la idea de que "Super Mario", es decir, Mario Draghi, ha hecho una política impresionante para la recuperación económica europea y no ha permitido que el Euro se hundiera. Y creo que hay muchas otras recetas, pero están obstruidas por los 18 ministros que tenemos, los correspondientes secretarios de Estado, los miles de directores generales, etc.

Escribe que se va ganando al escepticismo sobre que las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero originan el calentamiento global. Y habla extensamente alertando del peligro al que nos enfrentamos a corto plazo en su libro Frente a la apocalipsis del clima (Editorial Profit).

Ahí sobre todo tenemos la incertidumbre, es decir, el hecho de que no sabemos si llegamos a tiempo. Una persona muy versada en esto, que es James Lovelock –que estuvo en la NASA y es el autor de la tesis de Gaia– defiende que la Tierra es un organismo que se autorregula y que en algún momento puede venir la venganza de Gaia, que es expulsar al hombre y que la evolución siga, pero sin la especie humana. Eso es tal vez una exageración científica para que la gente despierte, igual que ha hecho la niña sueca Greta Thunberg, que ha dicho que el cambio climático es el primer problema de la humanidad.

El problema es si llegamos a tiempo...

Yo tengo mis serias dudas. No superar los dos grados de la era preindustrial como medida principal de todo el Acuerdo de París de 2015 es una entelequia. Lo que está claro es que seguimos acumulando gases de efecto invernadero y que los síntomas son fatídicos en el Ártico y en la Antártida, pero también en los glaciares y en las sequías, etc. El problema está en si llegamos a tiempo, y Lovelock dice que no.

¿Por qué es una entelequia?

Porque China seguirá emitiendo gases de efecto invernadero sin recortarlos hasta el año 2038. Y también EE.UU. teóricamente –aunque no legalmente– se ha separado del Acuerdo. Es cierto que ahí hay muchos Estados, sobre todo en la costa Oeste, que hacen una labor impresionante y están reduciendo las emisiones de gases. Pero el tema es que todavía no nos hemos tomado el problema suficientemente en serio e incluso aún hay negacionistas. Hay que revisar el Acuerdo de París.

¿Cómo se puede conseguir descarbonizar las sociedades y cuidar la biosfera, sin que se cree un perjuicio económico?

Ahí no hay un problema. Eso más o menos lo ha previsto el Acuerdo de París y toda su organización que se reúne todos los años. La última tuvo lugar en Katowice (Polonia) y al menos han aceptado los métodos para medir el recorte de las emisiones, que es muy importante.
Creo que la Ley del clima, que lleva un plan que se está produciendo poco a poco, no está mal, y vamos a ir cerrando unas centrales y abriendo otras. Y las energías renovables van muy rápidas. Todavía tiene que hacerse el plan adjunto. Teresa Ribera –Ministra para la Transición Ecológica– nos dijo que sería para Navidad... Creo que la Unión Europea lo está haciendo bien. Ha puesto unos objetivos y se podrán cumplir, pero el problema es si con eso bastará.

 

 Ramon Tamames Foto Elena Cue 

Ramón Tamames. Foto: Elena Cué

 

 

 

 - Entrevista a Ramón Tamames -                                  - Alejandra de Argos -

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Entrevista a Ramón Tamames

Exposiciones - Sun, 28/04/2019 - 08:53

¿La ciencia nos aleja de Dios?. El Catedrático de Estructura Económica y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Ramón Tamames (Madrid, 1933) indaga en la cosmología entre científicos y filósofos en la ya larga búsqueda de una Causa Primera o Inteligencia Superior como origen del Universo. Con el título de su último libro Buscando a Dios en el universo. Una cosmovisión sobre el sentido de la vida (Erasmus Ediciones) desvela su contenido.                                                             

 Autor: Elena Cué

 

  Ramón Tamames foto Elena Cue 

Ramón Tamames. Foto: Elena Cué

 

¿La ciencia nos aleja de Dios?. El Catedrático de Estructura Económica y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Ramón Tamames (Madrid, 1933) indaga en la cosmología entre científicos y filósofos en la ya larga búsqueda de una Causa Primera o Inteligencia Superior como origen del Universo. Con el título de su último libro Buscando a Dios en el universo. Una cosmovisión sobre el sentido de la vida (Erasmus Ediciones) desvela su contenido.

¿Esta búsqueda es porque no tiene fe o porque la tiene y quiere reforzarla con la ciencia?

Fundamentalmente porque me interesa mucho la cosmología y lo poco que puedo entender de la física avanzada. También me intereso por el origen de todas las cosas y el sentido de la vida. Y no es que no tenga fe. De hecho, yo no me meto ni con la revelación ni con el misticismo, que son los conductos normales de llegar a tener fe. Yo lo respeto, además, he tenido una educación cristiana y nunca he dejado de tener vivencias con eso. No soy practicante, pero algo tengo.

¿Alguna conclusión a la que haya llegado? 

Que la física no tiene todos los ámbitos controlados, o los tiene controlados de una manera algo fantástica. Por ejemplo, Hawking nos dijo que el universo nació por casualidad, a raíz de una fluctuación cuántica que produjo el Big Bang. Claro, esta explicación te deja muy frío, porque ¿qué hay detrás de todo eso? ¿Qué sentido tiene?. Eso es lo que yo he querido buscar siempre, porque al fin y al cabo la idea que yo tengo coincide mucho con la de uno de mis maestros, Isaac Asimov, que dice que somos un planeta de montaje: estamos aquí y nos está observando alguien para ver cómo lo hacemos, qué evolución seguimos y cómo nos comportamos.

¿Esto sería lo esencial en su búsqueda?

Junto al sentido de la vida hay alguien detrás que mueve todo eso, una inteligencia superior que da paso al Big Bang, el que pone en marcha el ordenador, el que pone en marcha la evolución de la materia y la evolución biológica.

¿Qué tendría que ver este Dios con el Dios de los cristianos?

El acto creativo. Al fin y al cabo el fiat lux de la Vulgata, es decir el de la versión latina de la Biblia, significa “hágase la luz”. Muchos científicos dicen que no les gusta el Big Bang porque les parece que tiene un sentido teológico. Dicen que es como el Dios del Génesis. Eso son ganas de marear la perdiz, porque el universo tiene que tener un origen, y el más lógico parece ser ese. Yo creo que el Dios de los cristianos es una creencia de la revelación judeocristiana. Yo respeto eso y tampoco entro a valorarlo. Ese es el Dios de los cristianos y el hijo de Dios. Pero es una revelación. Yo estoy en el plano científico y entiendo que Dios, en cuanto ser superior e inteligente, puede tener muchas manifestaciones humanas, siendo una de ellas la del cristianismo. Personalmente me parece la manifestación más excelsa –porque estamos muy influidos por toda esa cultura.

¿Y ha encontrado a Dios en esta búsqueda?

No, no lo he encontrado. En todo caso lo que no pretendo es que salga un Dios con la voz en off y que me diga “aquí estoy”. Todo lo que es la creación resulta tan sorprendente que yo he acabado coincidiendo con los Siete Sabios, tal como reflejo al final de mi libro. No por un criterio de mera autoridad, sino porque fueron personas excelsas que han dedicado mucho tiempo a pensar todo esto. Pero en todo caso, intuyo que hay una inteligencia superior que gobierna todo.

Intuir a Dios a través de la ciencia es posible. Sin embargo, ¿cree que se puede conseguir una fundamentación científica de Dios? 

Esa es la lucha que hay entre el deísmo –aunque no me gusta mucho este término– y el ateísmo militante, como por ejemplo el de Richard Dwakins, el biólogo. En todo caso, no hay un sendero seguro de fundamentación por la vía de la ciencia, porque si lo hubiera estaríamos viviendo en la unanimidad. Tú me puedes demostrar que el ADN contiene cuatro letras, y que con eso se construyen todos los seres vivientes. Y nos dicen que eso es el alfabeto de Dios. Pero es una parábola, no una realidad. Si hubiera demostración, no tendríamos polémica.

Cuenta que en la década de los ochenta, muchos científicos se adhirieron a la creencia de que la evolución no se ha producido por el azar y la necesidad, sino por un principio teleológico, es decir, que tiene una finalidad.

Es algo que se lleva discutiendo como pronto desde los presocráticos, o sea, hace más de dos mil quinientos años. Se puede decir que es una discusión permanente. Ya de Leucipo y Demócrito decía Aristóteles que tenían que haber salido de la taberna, porque andaban diciendo por ahí que esto no tenía ningún sentido, cuando todos sabían, así Aristóteles, que tenía sentido y que por fuerza existía una teleología.

¿Y usted que piensa?

Yo creo que es una discusión permanente que da lugar, en cierto modo, a la filosofía del sentido de la vida. El propio Kant, sobre el año 1790, se pregunta qué sentido tiene todo esto, dando lugar a esas cuatro célebres preguntas: ¿Qué puedo saber?; ¿qué debo hacer?; ¿qué me cabe esperar?; ¿qué es el hombre? Y esa forma de pensar es propia de la Ilustración. ¿Y qué es la Ilustración? Pues según Kant salir de la minoría de edad.
Por ahí estamos. Si yo pudiera ofrecer alguna muestra definitiva, ¡estaría a cinco mil metros por encima de Roma! Por cierto, le mandé el libro al Papa, y me respondió la Secretaría de Estado con una foto firmada por él. No me dijo nada.

¿Cree que en nuestra época existe un menor respeto hacia las instituciones, hacia los gobernantes, hacia las creencias, etc.?

Yo creo que eso ha sucedido siempre. En el Siglo de las Luces, el barón d’Holbach dejó de creer en Dios y se reía de los cristianos. Lo que pasa es que unas veces está más tolerado y permitido. No cabe duda de que en España, en los siglos XVI y XVII, si te manifestabas demasiado en esa dirección acababas donde acababas. En este sentido, siempre ha habido descontentos, lo que pasa es que ahora la gente se manifiesta más por los medios y porque tiene más osadía, porque sabe que se lo permiten las libertades públicas y las garantías. Los medios tienen mucha importancia para hipertrofiar todo. Inducen cambios en la mentalidad general, no cabe duda, y se aceptan cosas que en las sociedades formales de hace cien años no se aceptaban. 

¿Cómo ve la economía española en este momento?

Yo digo una cosa que parece una exageración, pero no lo es. La economía va bastante bien y comparativamente mejor que el resto de la economía europea, a pesar de la administración y a pesar de la política, porque la inestabilidad política le afecta mucho en estos momentos. Pero a pesar también de la administración, que yo digo que es un armatoste. Tenemos una Administración absolutamente impresentable. No me refiero a los médicos, ni a los policías, sino a los titulares de la Administración. El cambio en las políticas, en los fundamentos, y luego claro la burocracia. Pues el problema de los burócratas no es sólo que cuesten cada vez más, sino que, como tienen que demostrar que son útiles, lo retrasan y lo complican todo.

Entonces, España va bien...

Este país funciona a pesar de su Administración, que es un armatoste. Ahí tiene la respuesta. ¿Y por qué funciona bien? Porque tenemos a los mejores empresarios de toda nuestra historia. Y el denostado Ibex 35 es el símbolo de este empresariado que tenemos. Habrá quienes sean mejores o peores, pero que un conjunto de empresas tenga casi el 70% de su negocio fuera de España significa que son competitivas. Eso es lo que hay que reconocer.

¿Cuáles cree que serían ahora las propuestas económicas necesarias para esa mejora?

Propuestas no faltan. Y afortunadamente tenemos propuestas que sí son muy positivas, que nos llegan de fuera. Yo tengo la idea de que "Super Mario", es decir, Mario Draghi, ha hecho una política impresionante para la recuperación económica europea y no ha permitido que el Euro se hundiera. Y creo que hay muchas otras recetas, pero están obstruidas por los 18 ministros que tenemos, los correspondientes secretarios de Estado, los miles de directores generales, etc.

Escribe que se va ganando al escepticismo sobre que las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero originan el calentamiento global. Y habla extensamente alertando del peligro al que nos enfrentamos a corto plazo en su libro Frente a la apocalipsis del clima (Editorial Profit).

Ahí sobre todo tenemos la incertidumbre, es decir, el hecho de que no sabemos si llegamos a tiempo. Una persona muy versada en esto, que es James Lovelock –que estuvo en la NASA y es el autor de la tesis de Gaia– defiende que la Tierra es un organismo que se autorregula y que en algún momento puede venir la venganza de Gaia, que es expulsar al hombre y que la evolución siga, pero sin la especie humana. Eso es tal vez una exageración científica para que la gente despierte, igual que ha hecho la niña sueca Greta Thunberg, que ha dicho que el cambio climático es el primer problema de la humanidad.

El problema es si llegamos a tiempo...

Yo tengo mis serias dudas. No superar los dos grados de la era preindustrial como medida principal de todo el Acuerdo de París de 2015 es una entelequia. Lo que está claro es que seguimos acumulando gases de efecto invernadero y que los síntomas son fatídicos en el Ártico y en la Antártida, pero también en los glaciares y en las sequías, etc. El problema está en si llegamos a tiempo, y Lovelock dice que no.

¿Por qué es una entelequia?

Porque China seguirá emitiendo gases de efecto invernadero sin recortarlos hasta el año 2038. Y también EE.UU. teóricamente –aunque no legalmente– se ha separado del Acuerdo. Es cierto que ahí hay muchos Estados, sobre todo en la costa Oeste, que hacen una labor impresionante y están reduciendo las emisiones de gases. Pero el tema es que todavía no nos hemos tomado el problema suficientemente en serio e incluso aún hay negacionistas. Hay que revisar el Acuerdo de París.

¿Cómo se puede conseguir descarbonizar las sociedades y cuidar la biosfera, sin que se cree un perjuicio económico?

Ahí no hay un problema. Eso más o menos lo ha previsto el Acuerdo de París y toda su organización que se reúne todos los años. La última tuvo lugar en Katowice (Polonia) y al menos han aceptado los métodos para medir el recorte de las emisiones, que es muy importante.
Creo que la Ley del clima, que lleva un plan que se está produciendo poco a poco, no está mal, y vamos a ir cerrando unas centrales y abriendo otras. Y las energías renovables van muy rápidas. Todavía tiene que hacerse el plan adjunto. Teresa Ribera –Ministra para la Transición Ecológica– nos dijo que sería para Navidad... Creo que la Unión Europea lo está haciendo bien. Ha puesto unos objetivos y se podrán cumplir, pero el problema es si con eso bastará.

 

 Ramon Tamames Foto Elena Cue 

Ramón Tamames. Foto: Elena Cué

 

 

 

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Salvador Dalí: Biografía, obras y exposiciones

Exposiciones - Sat, 20/04/2019 - 14:30

La vida es arte, el arte es vida… ¿O ambos son las caras de una sola moneda? Ante esta eterna cuestión, figuras como Salvador Dalí parecen aportar luz en medio de las sombras. El artista de Cadaqués, uno de los más importantes de la historia a nivel mundial, hizo de su persona y de su vida una obra de arte que permanecía en el tiempo, complementando su magnífica producción plástica y reinventando una de las personalidades más fascinantes del siglo XX. “En mi vida son raras las ocasiones en que me he envilecido vistiendo el traje de paisano. Siempre voy de uniforme de Dalí”. El artista dejó escritas estas declaraciones en su libro Diario de un genio, donde queda clara la atracción por su propia figura que experimentaba el artista. Un egocentrismo llevado al límite que le generó muchas enemistades.

Dalí: arte, egocentrismo y provocación

 

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Retrato de Dalí con su firma. Cartel de la exposición "Dalí" organizada por el Museo Reina Sofía en 2013. En Telemadrid.es

 

La vida es arte, el arte es vida… ¿O ambos son las caras de una sola moneda? Ante esta eterna cuestión, figuras como Salvador Dalí parecen aportar la necesaria luz en medio de las sombras. El artista de Cadaqués, uno de los más importantes de la historia a nivel mundial, hizo de su persona y de su vida una obra de arte conjunta que permanece en el tiempo, complementando su magnífica producción plástica y desvelando una de las personalidades más fascinantes del siglo XX. “En mi vida son raras las ocasiones en que me he envilecido vistiendo el traje de paisano. Siempre voy de uniforme de Dalí”. El artista reflejó estas declaraciones en su libro Diario de un genio, donde queda clara su patente atracción por su propia figura. Un egocentrismo llevado al límite, que le generó muchas enemistades.

 

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Cristo de San Juan de la Cruz (1951). Museo Kelvingrove (Glasgow). En Totenart.com

 

La polémica, el misterio y la genialidad acompañaron siempre a Salvador Dalí. Como artista dejó unlegado inmortal; como personaje, regaló a la sociedad una figura inolvidable; y como escritor dejó una obra singular y personal, que se ha reivindicado en los últimos tiempos. Hoy, las exposiciones de sus obras generan larguísimas colas en museos de todo el mundo y que cualquier noticia sobre su vida levanta expectación. Salvador Dalí colaboró y/o se relacionó con grandes como Lorca, Picasso, Buñuel o Hitchock, creando imágenes y obras que permanecen en el subconsciente colectivo. Acompañado y deslumbrado por la poderosa personalidad de Gala, quien fuera su musa y esposa hasta su muerte, desarrollo un espectacular imaginario particular que se ha integrado en la cultura contemporánea, perdurando siempre vivo a lo largo de las generaciones.

 

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“Figura en una finestra” (1925). Museo Reina Sofía. En Museoreinasofia.es

 

Primeros años. Estudiante mediocre y artista en ciernes 

Salvador Dalí nace casi con el siglo. El artista catalán ve la luz por primera vez en Figueres (Girona) el 11 de mayo de 1904, dentro de la familia creada por Salvador Dalí Cusí y Felipa Domenech. Su educación comienza en 1908 en la escuela pública de la localidad, pero cuatro años después su padre lo inscribe en el Colegio Hispano-Francés de la Inmaculada Concepción de Figueres. Salvador se revela como un estudiante mediocre, y tras entrar en contacto con el impresionismo a través de la colección de Ramón Pichot su vida da un giro: en paralelo a su educación escolar, en 1916 empieza a asistir a clases de dibujo con el pintor Juan Núñez.

En 1919 y a la tempranísima edad de quince años, Dalí participa en una primera exposición en el Teatro Municipal de Figueres. Sin saberlo, en ese momento comienza una trayectoria circular que se cerrará con la transformación del edificio en el Teatro-Museo Dalí, inaugurado en 1974. También da sus primeros pasos como escritor: la escritura fue una auténtica pasión para el artista, quien en muchas ocasiones dio a su obra escrita más relevancia que a la plástica.

 

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“El gran masturbador” (1929). Museo Reina Sofía de Madrid. En Museoreinasofia.es

 

De Figueres a Madrid: los años de la Academia

La figura del padre se revela omnipresente durante toda la vida de Salvador Dalí. Es él quien le permite formarse como artista, con la condición de estudiar en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando): Dalí acepta. La temprana muerte de su madre en 1921 hace que el pintor y escultor relegue su presencia a un segundo plano, manteniendo a la figura paterna como la más importante en su vida. Su relación estuvo siempre salpicada de enfrentamientos y desavenencias, pero también de una profunda admiración (y subyugación) del hijo hacia el padre.

Durante su formación en la capital, Dalí entra en contacto con intelectuales, cineastas y escritores de la talla de Buñuel o Lorca, entre otros. En 1923 es expulsado de la academia y regresa a su localidad natal, donde aprende técnicas de grabado. En menos de un año el artista en ciernes regresa a Madrid, donde participa en sus primeras exposiciones. Durante estos años  reniega de las vanguardias y persigue la tradición, tanto en la pintura española como la Italiana. En 1926 su expulsión de la escuela de arte es definitiva: es entonces cuando regresa a Figueres y se dedica intensamente a la pintura.

  

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Película “Un chien andalou” (1929)

 

Lorca y Gala. Dos personajes, dos influencias

La relación entre Salvador Dalí y Federico García Lorca ha generado páginas, especulaciones y polémicas a partes iguales. Tras los primeros años de amistad el pintor empieza a distanciarse del poeta, por temor a verse relacionado con su compromiso político y reconocida homosexualidad. En 1929 Dalí viaja a París y contacta con los surrealistas, momento decisivo en su trayectoria: se sumerge a fondo en una corriente que se adapta perfectamente a su desbocada imaginación, su egocentrismo y su técnica pictórica impecable. Un año antes se proyecta en París la película “Un chien andalou” (Un perro andaluz), realizada junto con Luis Buñuel: el cine (una de sus pasiones) será un arte al que el artista volverá de forma recurrente en años posteriores, realizando colaboraciones con figuras como Alfred Hitchcock.

Ese verano tiene lugar un acontecimiento decisivo en la vida del artista: conoce a Gala, entonces esposa de Paul Eluard, quienes le visitan en Cadaqués. Gala abandona a Eluard y se convierte en pareja de Dalí: él demostrará una profunda adoración por ella que le acompañará hasta la muerte.

 

“Yo soy el surrealismo”. La encarnación de un movimiento

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La persistencia de la memoria (1931). Museo de Arte Moderno de Nueva York. En Artesubastas.es.

La adhesión entregada de Salvador Dalí a las propuestas surrealistas da fruto desde el primer momento. El artista de Figueres se convierte rápidamente en uno de los máximos representantes del movimiento a nivel mundial, llegando a exclamar “Yo soy el surrealismo”. Una frase no muy alejada realidad: el artista empieza a convertir a su propia persona, su entorno y su figura en una obra de arte múltiple y cambiante, que mantendría hasta la muerte. Incluso llega a formular su propio método surrealista, que él mismo bautizó como “método paranoico-crítico” y definió como un “método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes”.

Durante los años siguientes, tanto la personalidad como el arte de Salvador Dalí reciben la influencia de dos grandes figuras: Pablo Picasso, a quien conoció alrededor de 1935, y Sigmund Freud, con quien llegó a entrevistarse en 1938 gracias a la intervención del escritor Stephan Zweig.

 

El auge y la caída: los años de declive

TentaciónSan Antonio Dalí 

“Las tentaciones de San Antonio” (1946). Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica. En Arteac.es.

 

En los años 40 la obra de Salvador Dalí empieza a ser reconocida a nivel mundial. Su éxito le aleja de sus antiguas y comprometidas amistades y le granjea el favor de la dictadura española, que le acoge con los brazos abiertos. Sus pinturas y esculturas empiezan a repetirse, renunciando a la innovación en favor de lo que el propio artista sabe que le funciona. El culto a sí mismo se convierte en otra de sus obsesiones: convencido de su relevancia histórica, desde los años 60 se concentra en crear su propio museo en Figueres. A partir de 1965, Salvador Dalí empieza a firmar compulsivamente hojas de papel en blanco como base para futuras litografías: su obra empieza a ser cada vez más confusa y dispersa. Es en 1975 cuando el declive del artista, ya anciano y enfermo, se muestra definitivo. Declive que culminará con la muerte de Gala en 1982 y la reclusión de Dalí en el Castillo de Púbol, y posteriormente, en la Torre Galatea.

 

 Teatro Museo Dalí Figueras. Abraham Lincoln

Interior del Teatro-Museo Dalí (Figueres), con el cuadro "Abraham Lincoln". En Wikipedia.

 

En la década de los 80, las exposiciones con obra de Dalí organizadas en los mejores museos de arte contemporáneo del mundo (como el Centro Pompidou de París o la Tate Britain de Londres) arrastran multitudes. Sin embargo, el artista ya no tiene interés por el arte y 1989 es alcanzado definitivamente por el mayor de sus temores: la muerte.

 

Exposiciones

Las exposiciones de la obra de Salvador Dalí son eventos de interés internacional que congregan a cientos de miles de visitantes. Desde su primera muestra en solitario (que tuvo lugar en 1929) hasta la actualidad, los museos más importantes del mundo siguen organizando retrospectivas del artista que desvelan las facetas más interesantes de su vida y su obra.

 

Salvador Dalí (2012-13)

 

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El 21 de noviembre de 2012 se inaugura una muestra antológica sobre la figura y la obra de Salvador Dalí en el Centro Pompidou de Paris. La exposición congregó a más de 79.000 visitantes, siendo la más concurrida de la historia del museo por detrás de la anterior retrospectiva sobre Dalí (celebrada en 1979).

 

Dalí (Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas) (2013)

 

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En el año 2013, el Museo Reina Sofía de Madrid inaugura la que se considera una de las exposiciones más importantes del año en la capital española: Dalí (Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas). La retrospectiva es una de las más completas dedicadas al artista y reúne más de 200 obras. En palabras de Manuel Borja-Villel: “frente a la anécdota del personaje queríamos volver al Dalí esencial, al artista que es una figura fundamental en el arte del siglo XX".

 

Medios: Dalí (2015-16)

 

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La Fundación Gala-Salvador Dalí logró en 2015 llevar la obra del artista catalán a China en forma de gran retrospectiva. En aquel año, la muestra “Medios: Dalí”  se convirtió en el mayor evento cultural hispano del país asiático. Una exposición en la que se juntaron más de 200 piezas relacionadas con la vida y la obra del creador, entre ellas doce lienzos del pintor catalán.

 

Dalí (2016-17)

 

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China no ha sido el único destino-objetivo de la Fundación Gala-Salvador Dalí. La muestra "Dalí", inaugurada en Tokio (Japón) en 2016, reunió piezas de las tres colecciones más importantes del mundo con obra del artista catalán (Fundación Dalí de Figueres, Museo Reina Sofía de Madrid y Museo Dalí de San Petersburgo, Florida) con obras cedidas también por instituciones japonesas.

  

Libros

 

“The secret life of Salvador Dalí”. Salvador Dalí, 1942

Dalí juntó en varios de sus libros dos de sus pasiones: la escritura y el culto a su propia personalidad. Esta “falsa” autobiografía se centra en algunos momentos de su niñez y adolescencia, retratados con ironía y sin mucho respeto a la verdad. El trayecto desde sus primeros años de estudiante y su adolescencia hasta llegar a convertirse en un  artista de fama mundial queda reflejado por el propio Dalí, impregnando cada página con su inconfundible personalidad.

 “Les diners de Gala”. Salvador Dalí, 1973

Publicado por Dalí en los años 70, “Las cenas de Gala” es una auténtica joya que la editorial Taschen decidió reeditar en el año 2016. En sus páginas aparece un total de 136 recetas de cocina surrealista ilustradas con fotografías, dibujos y collages del artista. Las recetas reflejan el poderoso imaginario del artista, salpicado de referencias eróticas y con el exceso como referencia. La pasión de Dalí por la comida queda patente en este libro, en cuyas páginas se refleja la parafernalia presente las famosas cenas-performance organizadas por el pintor y por Gala.

 “La vida desaforada de Salvador Dalí”. Ian Gibson, 1998

Sin duda, la biografía de Ian Gibson sobre la figura y la obra de Salvador Dalí es la más completa y exhaustiva de las publicadas hasta hoy. El escritor irlandés saca a la luz cientos de datos que permanecían ocultos y reconstruye un entramado complejo, revelando una buena parte de la complicada personalidad del genio de Cadaqués. En sus páginas aparecen García Lorca, Freud, Picasso, Gala y muchos otros personajes que se relacionaron con Dalí, creando un entorno fascinante e irrepetible.

 

 

- Salvador Dalí: Biografía, obras y exposiciones -                                    - Alejandra de Argos -

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Van Gogh, pintar desde el infierno

Exposiciones - Fri, 19/04/2019 - 10:49

Un Van Gogh distinto visita estos días la Tate Modern de Londres. Viene del museo Pushkin de Moscú y parece traer consigo cierto aire de cartel soviético, de propaganda, casi de castigo y de frío; es diferente y lejano de los lienzos soleados, más icónicos de Van Gogh. No es un lirio, un jarrón lleno de girasoles o un trigal... Es su cuadro más trágico. Patio de cárcel, fue pintado en febrero de 1890 desde el sanatorio psiquiátrico de Saint-Rémy, donde apenas ya sin fuerza para salir a pintar al campo, reproducía con furia las estampas que su hermano Theo le mandaba. Este lienzo, basado en un grabado de Gustave Doré, es un grito extremo. Su terror a la locura y al encierro. Un grupo de 33 presos, con la cabeza gacha, arrastra los pies por un círculo de ejercicio opresivo y alienante, ante una pared sin final. La sensación de falta libertad es total.

Autor Colaborador: Marina Valcárcel
Licenciada en historia del Arte
 Marina

 

 

 

 Van gogh 

Vincent Van Gogh, Autorretrato dedicado a Gaugin, (1888), Fogg Art Museum, Estados Unidos.

 

Un Van Gogh distinto visita estos días la Tate Modern de Londres. Viene del museo Pushkin de Moscú y parece traer consigo cierto aire de cartel soviético, de propaganda, casi de castigo y de frío; es diferente y lejano de los lienzos soleados, más icónicos de Van Gogh. No es un lirio, un jarrón lleno de girasoles o un trigal... Es su cuadro más trágico. Patio de cárcel, fue pintado en febrero de 1890 desde el sanatorio psiquiátrico de Saint-Rémy, donde apenas ya sin fuerza para salir a pintar al campo, reproducía con furia las estampas que su hermano Theo le mandaba. Este lienzo, basado en un grabado de Gustave Doré, es un grito extremo. Su terror a la locura y al encierro. Un grupo de 33 presos, con la cabeza gacha, arrastra los pies por un círculo de ejercicio opresivo y alienante, ante una pared sin final. La sensación de falta libertad es total. Dos simbólicas mariposas se ocultan entre los ladrillos del patio de la cárcel. Sólo un pequeño rayo de luz se cuela desde algún cielo para iluminar el rostro de uno de los presos, el único que levanta la cabeza y nos mira. Hombre rubio, de piel blanca. Es Vincent Van Gogh. Cinco meses después de pintar este cuadro, el 27 de julio de 1890, saldría a los campos de trigo que rodeaban Auvers con un revólver y se dispararía una bala en el estómago.

 

Van Gogh 1

Vincent Van Gogh, Patio de cárcel, (1890), Museo Pushkin, Moscú.


Meditación sobre la pintura

Van Gogh murió a los 37 años. Otros visionarios que revolucionaron el arte de su época, murieron también jóvenes: Basquiat con 27 años, Egon Schiele 28, Modigliani 35, Rafael 36, Caravaggio 38...

Sin embargo, y a diferencia de ellos, la biografía de Van Gogh (1853-1890) está marcada por algo insólito: el grueso de su obra se produjo en sus dos últimos años de vida. Algo más de 700 días para pintar 900 obras que hicieron saltar por los aires el techo de la pintura occidental. Dos años en los que pinta entrando y saliendo del manicomio, comiéndose los tubos de óleo del color por el que sentía fijación: amarillo de plomo. Exprimiendo los periodos de calma y de producción frenética, pintando a veces un cuadro por día, a veces dos, luchando contra la opacidad que le producía el bromuro de potasio inyectado en sus venas para prevenir sus convulsiones. Pintar para no enloquecer, pintar cada lirio o cada espiga hasta sentirla, pintar el sol y la luz de la noche, pintar para no morir, morir pintando.

Además de sus cuadros, el holandés deja una obra capital: su correspondencia, que nos llega prácticamente intacta. Desde agosto de 1872 hasta su muerte, Van Gogh escribió más de 800 cartas de ellas, 668 están dirigidas a Theo, su hermano pequeño, su confidente, su cómplice, su doble. Todas empiezan por: “Querido Theo”. Vincent le escribe en neerlandés, inglés o francés.

En esta primavera muchos caminos parecen confluir en Van Gogh: Tate Modern se estrena con su gran exposición Van Gogh in Britain, la primera dedicada al pintor desde 1947. El museo Van Gogh de Amsterdam nos regala una preciosa muestra en la que sus paisajes dialogan con los de David Hockney. En Barcelona hay colas para ver la exposición interactiva Meet Van Gogh. Además, aún en cartelera está la película que Julian Schnabel dedica al genio del pelo rojo.

 

Van Gogh 2

Vincent Van Gogh, Almendro en flor, (1890), Museo Van Gogh, Amsterdam, Países Bajos.


Mucho antes de que Vincent cogiera un lápiz con la intención de aprender a ser pintor, ya miraba el mundo con los ojos de un artista. Desde niño practicaba la observación de la naturaleza durante sus largos paseos por el paisaje de Brabante: cogía los nidos de los pájaros o se quedaba perplejo ante las llanuras holandesas rotas sólo por la aguja de alguna iglesia o por la franja roja de la luz del atardecer.

A través de su padre, un pastor calvinista de la localidad holandesa de Zundert, se contagió de un método de aprendizaje tradicional implantado entonces en el norte de Europa: todo aquello que observamos está lleno de significados metafóricos y simbólicos. Gran parte de esta enseñanza a los niños se hacía a través de estampas, con las que convivían en sus casas. En el estudio del padre de Vincent había colgados tres grabados que le marcaron desde pequeño: El retorno del hijo pródigo, La cosecha y un grabado de un niño en su cuna de Rembrandt; escenas sencillas que alumbraron desde el principio en Van Gogh la llama de un sentimiento religioso muy hondo.

Búsqueda de salvación

Bajo esos ojos azules, Vincent vivía enroscado en su mente. Mucho antes que el arte, en su vida apareció la necesidad de la búsqueda de la salvación. Pero también la lectura sin tregua: por encima de todo la Biblia, también Shakespeare, después de Dickens a Víctor Hugo, de Homero a Balzac... Desde los 16 hasta los 30 años trabajó, junto a su hermano Theo, como ayudante en la galería de arte Goupil y viajó por Holanda, Londres y París. En estas ciudades se sumergía en los museos descifrando a los pintores que más le impresionaban: Rubens, Frans Hals, Delacroix y siempre Rembrandt. En París descubrió a los impresionistas, las estampas japonesas, sus colores brillantes, falta de perspectiva y de sombras; conoció también la pincelada corta de los puntillistas. Y todo cuanto aprendió en los museos y en libros servía para expandir el tesoro del bagaje de sus imágenes y su memoria.

A los 30 años y en menos de una década, este joven frágil y confundido decide aprender a pintar; asimiló toda la innovación contemporánea y emergió como el pionero de la pintura más moderna y expresiva. Y así, en febrero de 1888, Vincent llega a la estación de Arlés, donde su pintura adquirirá la madurez al tiempo que su vida comenzará a desintegrarse. Instalado en la Casa Amarilla y obsesionado por la llegada de Gaugin, remata, a un ritmo a veces de seis lienzos al día, sus cuadros míticos: la serie de Los girasoles, sus Botas, La silla, su Dormitorio... Pero también en ese mismo cuarto le encontrarán casi muerto. En Van Gogh Prometeo, Georges Bataille afirma que es precisamente, a partir de la noche de diciembre de 1888, cuando entrega en un burdel su oreja cortada a golpe de navaja: “Cuando su pintura se convierte en rayo, en explosión y llama; al tiempo que él se extinguía en un éxtasis frente a un haz de luz radiante, explotando, en llamas.”

 

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Vincent Van Gogh, Silla de Gaugin, (1888), Museo Van Gogh, Amsterdam, Países Bajos.

 

Surge el tubo plegable

En Provenza se mimetizaba con el paisaje: había bambú y juncos por todos lados, con ellos hacía plumas para dibujar... También pudo beneficiarse de los avances de la industria química, aparecieron nuevos colores, los pigmentos de alquitrán de hulla, el malva y el magenta de los tintes de anilina y los colores de laca sintética. Pero sobre todo, surgió el tubo plegable, que hizo posible pintar en el exterior.

Cuando salía al campo con su caballete, torcía la cabeza como los girasoles buscando la luz del sol y los colores, sentía la naturaleza en su plenitud: la temperatura, los sonidos, el mistral, el olor... entonces entraba en un estado hipnótico. Las últimas nieves acaban de limpiar los frutales en los huertos. Había caminos y más caminos de árboles distintos, todo empezaba a brillar con una intensidad que Vincent transmitía en líneas cortas y taquigráficas. Fue entonces cuando dio con la motivación de su pintura: en la naturaleza encontró el poder de sugestión de los colores que utilizaba para emitir ideas poéticas, expresar sentimientos o estados de ánimo. Julian Schnabel, en su película, trata de meternos en la catarsis de Van Gogh a través de los recursos ópticos. Cuenta cómo un día, en una tienda de segunda mano, encontró unas gafas bifocales; al llevarlas puestas se dio cuenta de que su campo de visión se alteraba, se desenfocaba o ampliaba... creyó así saber transmitir en la pantalla su mirada en trance.

 

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Vincent Van Gogh, Campo de trigo con cipreses, (1889), Metropolitan Museum, Nueva York, Estados Unidos.


En el museo de Amsterdam, estos días, Hockney hablaba con devoción: “Creo que mi deuda con Van Gogh se hace aquí evidente. Para mí es un artista contemporáneo: sigue hablándome hoy, como Brueghel”. Van Gogh y Hockney: los separa un siglo de vida, pero sus paisajes expuestos cara a cara son como un choque de estrellas: “A pesar de que resulte obvio que ambos sentimos fascinación por la naturaleza, lo que más me vincula a Van Gogh no es su color, su pincelada o sus paisajes, sino la claridad de su espacio”. Insistiendo en el parecido de su pincelada, responde con una sonrisa: “Bueno, a veces robo cosas a Van Gogh. Los grandes artistas no toman prestado, roban”. Y añade serio: “En una fotografía la superficie es toda uniforme. Entre una foto tomada a un cuadro de Van Gogh y un lienzo real, la diferencia es la pincelada. No podemos mirar una foto mucho tiempo, no más de una fracción de segundo, porque no vemos al sujeto en capas. El retrato que me hizo Lucian Freud requirió 120 horas de posado y todo ese tiempo se ve en las capas del cuadro. Por eso tiene un interés infinitamente superior al de la foto”.

La exposición de Londres, la de Amsterdam y también película de Schnabel confluyen milagrosamente en un mismo cuadro que estos días brilla en la muestra de la Tate. Es At Eternity’s Gate, el lienzo que da título a la película de Schnabel. Como Patio de cárcel, Van Gogh pintó este cuadro en Abril de 1890, en sus días de aislamiento en el asilo de Saint-Paul-de-Mausole, y esta vez está basado en un dibujo suyo del periodo holandés. Representa a un hombre sentado en una silla con la cabeza sepultada entre los brazos. Símbolo de la desesperación y más probablemente, de la angustia de Van Gogh. Dos semanas antes de empezar este lienzo, su médico, Théophile Peyron, escribía a Theo: “Suele sentarse con la cabeza entre las manos y cuando alguien se acerca para hablarle, parece como si le doliera profundamente.”

Al mismo tiempo, At Eternity’s Gate supone un renacer en Hockney. En marzo de 2013, uno de sus asistentes, Dominique Elliot, se suicidó en casa de pintor cuando éste pintaba los paisajes de Yorkshire que hoy visitan Amsterdam. Durante varios meses Hockney fue incapaz de pintar. En julio del mismo año, Hockney mandó un dibujo a su amiga y comisaria Edith Devaney. Era un retrato de su amigo Jean-Pierre Goncalves de Lima, sentado en su estudio con la cabeza entre las manos. En el acto, Devaney señaló la similitud con el dibujo de Van Gogh. Hockney reconoció que éste no era sólo un retrato de su amigo, también era una suerte de autorretrato ante la tragedia. Después de aquel retrato llegaron muchos más; conformaron, en 2016, la exposición de la Royal Academy: 82 portraits and one still life. Van Gogh había tirado de la mano de Hockney para que volviera a pintar.

 

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Vincent Van Gogh, At Eternity’s Gate, (1889), Kröller-Müller Museum, Otterlo, Países Bajos.


Contemplador en silencio

En 1890, durante su ingreso, a Van Gogh todo le afectaba aún más profundamente. Respiraba su respiración detrás de las rejas, sentía vibrar su espíritu detrás de la ventana y lo dejaba participar a través de su pincel de los cambios del paisaje, de la luz y de las estaciones. En el jardín tapiado del monasterio, se convirtió en un contemplador en silencio. Sentado bajo los árboles, capturaba todo lo que veía. Se tumbaba al lado de los lirios y los pintaba como si fuera uno de ellos, cara a cara. Cuando miramos hoy sus cuadros, casi podemos sentir el aire y el frescor de la sombra, el movimiento de la hierba y las lavandas. Vincent escribió entonces que se encontraba en su paraíso.

 

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Vincent Van Gogh, Lirios, (1889), J.Paul Getty Museum, California, Estados Unidos.


Sin embargo, al final de su vida, la lucha dentro de su cabeza entre arte y locura se volvió heroica. La repetición de las crisis era aterradora. En los momentos de calma, pintaba furiosamente como tratando de matar al siguiente ataque que, inevitablemente, llegaría al día siguiente. Pintar para Van Gogh, en esta época, era su destrucción y al mismo tiempo su salvación, porque era precisamente entre los espasmos cuando veía con más intensidad, con más lucidez, cuando sus facultades pictóricas parecían estar bajo un control absoluto. Son obras salvajes, pintadas ante el abismo. Entonces repetía cipreses enroscados como columnas salomónicas, trigales con caminos sin final, noches estrelladas como por chirriantes lámparas de gas, nubes encadenadas en movimiento como si fueran las velas de un barco movidas por el viento.

 

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Vincent Van Gogh, Noche estrellada, (1889), MoMA, Nueva York, Estados Unidos.


En mayo de 1890, Theo sabía que su hermano atravesaba por un momento terrible. Presentía que estaba a punto de producir un milagro: convertir su trastorno mental en una revolución. Theo temía que toda la intensidad que Van Gogh llevaba dentro explotara definitivamente en su cabeza. Y encontró un sitio para que la explosión fuera controlada: el pueblo de Auvers-sur-Oise, a 20 kilómetros al norte de París. Allí, acompañado por el doctor Gachet, Van Gogh encontró la fuerza para soltar su última furia creadora. En los 70 días que duró la etapa de Auvers, pintó 90 cuadros. Muchos de ellos son sus obras más excepcionales, casi siempre paisajes solitarios, estremecedores y absolutamente novedosos. Su último cuadro, Tres raíces, hoy en la exposición de Amsterdam, es un manifiesto a la abstracción.

 

 Van Gogh 8 

Vincent Van Gogh, Tres raíces, (1890), Museo Van Gogh, Amsterdam, Países Bajos.


En una de las últimas cartas a Theo, Vincent se quejaba de que a falta de tener hijos, sus pinturas eran su legado. Pero Van Gogh sí tuvo un descendiente: el expresionismo. Y con él a muchos herederos: Kokoschka, De Kooning, Jackson Pollock...
En pocos meses, Theo, agotado y enfermo, perdió la razón y también murió. En 1914 se trasladó su cuerpo al cementerio de Auvers, donde descansa en una lápida gemela, al lado de Vincent. Desde allí los dos hermanos observan el triunfo del pintor: “Las flores mueren, las mías resistirán.”

 

Van Gogh and Britain

Tate Modern Millbank London SW1P 4RG

Comisaria: Carol Jacobi

Hasta el 11 de agosto 2019

 

Hockney - Van Gogh: The Joy of Nature

Museo Van Gogh Museumplein 6 1071 DJ Amsterdam

Comisario: Edwin Becker

Hasta el 26 mayo de 2019

 

 

- Van Gogh, pintar desde el infierno -                        - Alejandra de Argos -

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Entrevista a Bernard Henri Levy

Exposiciones - Wed, 20/03/2019 - 18:03

Uno de los grandes pensadores e intelectuales de nuestro tiempo, Bernard Henri-Levy (Argelia, 1948) ha iniciado con éxito una gira teatral por Europa con su obra Looking for Europe. El próximo miércoles se estrenará en España, en el Teatro Olympia de Valencia, después irá a Barcelona y a Madrid. En este monólogo defiende los valores democráticos y liberales contra la amenaza de los populismos. También acaba de publicar su libro The empire and the five kings, (Henry Holt & Company Inc) que trata sobre la pérdida de liderazgo mundial de los Estados Unidos y cómo los cinco poderes, los antiguos imperios: Rusia, China, Turquía, Irán y el islamismo radical suní, están debilitando los valores que han distinguido nuestra civilización occidental.

 Autor: Elena Cué

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 Bernard Henri-Levy (Ali Mahdavi)

Uno de los grandes pensadores e intelectuales de nuestro tiempo, Bernard Henri-Levy (Argelia, 1948) ha iniciado con éxito una gira teatral por Europa con su obra Looking for Europe. El próximo miércoles se estrenará en España, en el Teatro Olympia de Valencia, después irá a Barcelona y a Madrid. En este monólogo defiende los valores democráticos y liberales contra la amenaza de los populismos. También acaba de publicar su libro The empire and the five kings, (Henry Holt & Company Inc) que trata sobre la pérdida de liderazgo mundial de los Estados Unidos y cómo los cinco poderes, los antiguos imperios: Rusia, China, Turquía, Irán y el islamismo radical suní, están debilitando los valores que han distinguido nuestra civilización occidental.

En éste análisis geopolítico de la situación mundial actual que hace en su libro, ¿qué cree que va a pasar con Europa? 

La primera posibilidad sería su desaparición del mapa del mundo y convertirse en un campo de batalla entre los americanos –que van perdiendo su poder– y los nuevos cinco imperios que tratan de superarlos. Podemos acabar siendo un terreno intermedio, donde unos tratarán de superar a los otros. La solución sería que Europa sacara ventaja de esta situación, despierte y pudiera convertirse en una nueva superpotencia. Pero lo que es seguro es que, en la nueva configuración del mundo, el paraguas americano ya no funciona. Donald Trump lo ha dicho muy claramente, pero ya Obama lo dijo antes.

En efecto, el debilitamiento había comienzado antes de Trump.

Sí, Trump es el epifenómeno, no el fenómeno principal. El fenómeno principal es la desconexión entre Europa y América, y esto ocurrió antes de Trump.

Ha comentado que estos cinco poderes quieren acabar con Europa. ¿Cree que tienen una estrategia? ¿Cuál sería el mayor beneficio para ellos de este debilitamiento?

Para los olvidados y desdichados de sus pueblos, o sea, para las mujeres de Arabia Saudí, para los disidentes democráticos de China, o para la juventud de Irán, Europa es un ejemplo, una referencia y, sobre todo, una esperanza. Europa es la luz al final del túnel. El principal interés de estos cinco poderes sería apagar esa luz: que sus pueblos dejen de soñar con Europa y que Europa dejara de ser una esperanza para ellos. Mientras Europa exista y sea fuerte, representa un peligro, no sólo desde el punto de vista geoestratégico, sino sobre todo ideológico y espiritual. Porque para toda su gente Europa representa la imagen de un futuro distinto frente a la dura realidad de lo que ahora son.

Parece que quien más se beneficiaría sería Rusia ya que la actual debilidad de Europa favorece sus objetivos geoestratégicos.

Hay un reparto de papeles en esto entre China y Rusia. China tiene la fuerza y Putin la inteligencia. El dinero viene de China o del mundo árabe, mientras la reflexión y la estrategia vienen de Putin.

Creó el año pasado la obra de teatro Last exit before Brexit, que presentó en Londres. ¿Qué cree que pasará en Europa sin el Reino Unido?

Lo que de momento vemos que está pasando es que no es tan fácil irse de Europa. Los partidarios del Brexit defendían su derecho a controlar su futuro, y tres años después resulta que no han obtenido ningún resultado positivo pero sí que han perdido el control de la situación. El Reino Unido está fuera de control, aunque aún están a tiempo de despertar de esta pesadilla

¿Es optimista?

Más bien realista. Sin Europa, el Reino Unido se va a desplomar, y sin el Reino Unido, Europa va a sufrir graves pérdidas en su espíritu y en su corazón. El liberalismo democrático y la fusión en él de lo político y lo económico, es una aportación inglesa; fue su gran comprensión del mejor sistema para la sociedad, que los ingleses idearon en los siglos XVIII y XIX.

También se posicionó usted en contra de utilizar el referéndum tal como lo hizo Cameron cuando preguntó al país sobre su salida o no de Europa. ¿Por qué?

Pues porque no se puede contestar con un “sí” o un “no” a cuestiones políticas tan complejas. Yo no estoy diciendo que cada uno no pueda opinar sobre cosas así. Al contrario, hacerlo es justo la democracia. Pero se trataba de una cuestión muy amplia que implicaba siglos de historia, de memoria y de vínculos entre el Reino Unido y el resto del mundo. El referendum debe ser visto como la última carta cuando ya se han agotado las demás posibilidades democráticas de tomar decisiones políticas. Lo difícil de la democracia es que requiere deliberación y compromiso, requiere además olvidarnos de intereses particulares y facilitar así el consenso menos malo posible. Este es un tema que sale en la obra de teatro que se estrena en Madrid. Cuando estamos a punto de contestar con un “sí” o con un “no”, ¿estamos en un régimen plebiscitario o en un régimen cesarista? ¿O bien estamos en un régimen donde la democracia sirve de coartada para los tiranos?

Esta obra, Looking for Europe, tiene el propósito de influir en las próximas elecciones europeas llamando la atención sobre la amenaza de los populismos. ¿Cómo cree que Europa puede combatirlos? 

La amenaza de los populismos es contra las ideas, la inteligencia y la belleza. También es una amenaza contra la complejidad de las cosas, contra la convivencia. Contra todo eso. Los demócratas y liberales tienen que despertar y tienen que pelear. Son demasiado tímidos. Yo reclamo un despertar: tal es el sentido de esta obra. No es sólo reclamar la atención. Los europeos liberales no queremos las soluciones sencillas de Podemos, de los independentistas o de Vox, y por eso tenemos que despertar y hablar fuerte, recogiendo el poder real de la palabra y asumir nuestras opiniones. Si eres partidario de Europa y del capitalismo, lo dices pero en voz muy baja. Por ejemplo, esta guerra contra las élites es una desgracia y un suicidio para las sociedades democráticas de Occidente. Todo eso lo tenemos que decir antes de que sea demasiado tarde.

¿Todo esto está presente en su obra?.

Hablo de los “chalecos amarillos” y de los indignados, de todo este movimiento que, para mí, bajo la apariencia de la democracia, son realmente antidemocráticos. Llevan camino de arrastrar a nuestras sociedades, como en su momento fue la caida del Imperio Romano o el final de la Atenas clásica. Yo eso no lo quiero, y por eso he peleado toda mi vida en lugares tan lejanos como Afganistán, Pakistán o Kurdistán. Ahora tengo la convicción de que el fuego está en mi casa. Y mi casa son Francia, España, Italia… Por eso he escrito esta obra: para regresar a casa y hacer frente a la guerra que ha sido declarada por parte de los populistas.

¿La ideología neoliberal que ocasionó la gran crisis económica de 2008 no es otra amenaza igualmente peligrosa contra los valores democráticos y liberales? 

Sí, pero es una amenaza que se puede controlar. El capitalismo liberal tiene muchos defectos, pero tiene una virtud: que está constantemente en un proceso de autocorrección. Va de crisis en crisis y es el único régimen económico en la historia que sobrevive y las ha superado. No se corrige perfectamente y sabemos que hay banqueros que no han entendido las lecciones de 2008, pero el capitalismo es una máquina de integrar las lecciones del pasado. Siempre lo ha sido. En este sentido sí, es una amenaza, pero una amenaza controlada.

En 1976 impulsó la corriente de los llamados nuevos filósofos franceses, entre ellos estaba Alain Finkielkraut, que acaba de ser objeto de un ataque antisemita por parte de una fracción de los chalecos amarillos. Los actos contra los judíos aumentaron un 74% el año pasado en Francia.  ¿Por qué cree que pasa esto?  

El problema real no es sólo que el grupo haya insultado a Finkielkraut, sino que todos los que estaban alrededor, o sea, los “chalecos amarillos” de París y otras ciudades, no se hayan levantado en contra y hayan dicho: “¡No en nuestro nombre!”. Los periodistas en Francia dicen que es un grupo pequeño. Pero explíquenme entonces por qué el grupo grande no ha condenado esta agresión. 

Es preocupante.

Estamos viviendo el tercer gran periodo de antisemitismo en Francia y Europa. El primero fue al final del siglo XIX, el segundo durante los años treinta, y el tercero es hoy. Las dos primeras etapas sabemos cómo terminaron: de la peor manera posible y en forma de suicidio para las sociedades europeas. Lo que podemos esperar respecto de este tercer momento es que, al menos, conocemos las lecciones del pasado.

"El antisionismo es una de las formas modernas de antisemitismo". ¿Coincide con estas palabras pronunciadas por el presidente Emmanuel Macron?

Creo que esa no es la cuestión. Puedes ser sionista o no, puedes querer a Netanyahu u odiarle. La cuestión es que hoy, si uno quiere crear y ver crecer un movimiento antisemita, la única manera que tiene de hacerlo es siendo, al mismo tiempo, antisionista. Es una cuestión de mecánica política.

¿Por qué?

Porque lo que necesita un antisemita es una razón y convencer a la gente de que hay buenas razones para odiar a los judíos. ¿Qué van a decir hoy? ¿Que los judíos tienen un cromosoma diferente? ¿Que han matado a Cristo? No, claro, eso ya no funciona. La única manera que tiene el antisemitismo para funcionar hoy es diciendo que los judíos son amigos de un Estado que es muy malo y posiblemente fascista en el trato con respecto a otro pueblo, el palestino. Si consigues construir esta cadena de sentido, entonces puedes crear un movimiento antisemita real en Europa. En términos de mecánica ideología y política, la única manera es esa. Yo soy judío, pero no sionista. Si yo fuera sionista viviría en Israel y creería que el destino de los judíos es ese.

¿Qué solución tiene Palestina?
Dos Estados, uno al lado de otro.

También habla en el libro de la traición a los kurdos. Ellos están cumpliendo valientemente con su deber luchando contra el Estado Islámico. El pueblo kurdo le está muy agradecido por su apoyo con este libro y con sus documentales. Usted que es contrario al nacionalismo, ¿por qué en este caso defiende la reivindicación de los Kurdos de formar su nación unificada e independiente, Kurdistan? 

La diferencia es que están siendo masacrados por Erdogan, por los iraníes y por Bachar al-Ásad. Si los independentistas de Barcelona tuvieran en frente de ellos un dictador que los matara, yo estaría a favor de su independencia. Pero tienen frente a ellos una democracia que es todo lo contrario. Desde hace más de un siglo los kurdos están siendo aniquilados por los poderes que los controlan. En este caso, la independencia es la única solución para no morir. Por tanto, no soy favorable a su independencia por la cuestión del nacionalismo. Yo no he sido nacionalista nunca. A mí lo que me interesan son los derechos humanos, pero también los derechos del cuerpo, es decir, el derecho del cuerpo a no estar martirizado ni torturado, a no acabar asesinado.

Además, señala que los kurdos profesan un islamismo mucho más moderado.

Esa es la segunda razón. Eso es algo que digo mucho en la obra de teatro. Nosotros en Europa estamos buscando como locos el islam ideal, es decir, compatible con la democracia, los derechos humanos, la laicidad, etc. El islam que tiene capacidad de vencer el islamismo del yihadismo y el terror lo tenemos ahí. Lo teníamos en Bosnia, y lo tenemos en Kurdistán. Y en ambos casos observamos la trágica paradoja de Europa. Y este es uno de los temas principales de mi obra: cuando los tenemos, los dejamos caer. Y eso es un error espiritual, metafísico, político y moral.

La población musulmana en occidente se va incrementando, especialmente en Francia. Escribió Enemigos públicos con Houellebecq. ¿Cree que es posible un gobierno islamista en Francia, como escribe en su libro Sumisión?

No, porque la civilización liberal de Europa está mucho más fuerte de lo que piensa Houellebecq. Tiene la capacidad de integrar elementos provenientes de otras partes del mundo, incluyendo el islam. Pero ser devorado por el islam, no. Eso no se va a dar. Creo que la civilización europea es muy fuerte, y el único imperio que ha sobrevivido a todas su crisis es el imperio de Europa. “Imperio” no entendido en el sentido del imperialismo, sino comprendiendo a Europa como una civilización que, empezando por la república romana, ha ido sobreviviendo a una aparente muerte para ir reviviendo. Es el único caso, mientras que los otros imperios, cuando mueren, mueren. Europa parece que muere, pero vuelve.Yo lo que digo en mi obra es que Europa, Occidente, es el único imperio donde la tumba es siempre una cuna. 

En su libro The Genius of Judaism afirma que para el judaísmo lo importante no es tanto creer en Dios como estudiar y entender.  Un continuo cuestionamiento y reinterpretación.

Eso es lo que se les pide a los judíos. No es tanto creer, sino estudiar. Entender, trabajar, introducir más complejidad en el mundo o, al menos, traducir la complejidad que se da en el mundo y rehuir la simplificación.

Ha comentado que su pensamiento no sería el que es sin Foucault y maestros como Althusser o Derrida. Desde esta multiplicidad, ¿cómo podría encuadrar su pensamiento filosófico?

Mi pensamiento tiene raíces, pero los frutos son míos. A la edad que tengo ahora –que es un poco elevada–, creo realmente esto. No soy el hijo de nadie. Fui un buen hijo, primero de mis padres, luego de mis maestros. Creo que hoy pienso con mis propios riesgos y en una perspectiva que es mía. Las raíces sí, son las del estructuralismo francés, el pensamiento judío y Albert Camus. Esos son los tres grandes pilares.

Se ha producido recientemente la gran manifestación feminista. En su libro Hombres y mujeres escrito con Françoise Giroud me pareció que su pensamiento estaba más cercano de lo femenino y en cambio el de Giroud más cerca de lo masculino, ¿Qué opina? 

Las relaciones entre hombres y mujeres, y en particular mis relaciones con las mujeres fueron, y siguen siendo, uno de los grandes asuntos de mi vida. En segundo lugar –y puede que no sea muy políticamente correcto–, creo que para un hombre las mujeres son un continente misterioso, desconocido, extranjero. En tercer lugar, todas las reivindicaciones del neofeminismo las apoyo, porque decir que es un continente lejano y misterioso no implica decir que se haya conseguido ya la igualdad o que no haya ofensas. Por ejemplo, he pensado siempre que si yo fuera una mujer el acoso sexual me volvería loco. Hoy tiene lugar un despertar de la sociedad para decir “basta ya”. Las mujeres tienen el poder y el derecho de decir “sí” o “no” o "tal vez". Eso es una revolución.

 

Bernard Henri Levy Elena Cué

Bernard Henri-Levy durante la entrevista.

 

 

- Entrevista a Bernard Henri Levy -                                  - Alejandra de Argos -

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Entrevista a Edmund de Waal

Exposiciones - Tue, 12/03/2019 - 18:41

Elena Foster trae a la galería Ivorypress Breath, una exposición del artista británico Edmund de Waal (1964) que se despliega a modo de tríptico iluminando escultura, libro de artista y sala de lectura. Papel y porcelana de oriente laten al unísono con el genio de Zurbarán, de Lorca y también de Paul Celan. Edmund de Waal es ceramista y escritor. Si con su libro La liebre con ojos de ámbar (Acantilado, 2010) éxito internacional de ventas, nos habla de la memoria a través de un viaje por la historia de sus antepasados, los Ephrussis: familia de banqueros judíos, amantes del arte e intelectuales, en El oro blanco (Seix Barral, 2015) la búsqueda de la porcelana, el poder y el peligro de lo blanco, unirán literatura y tacto en la historia de una obsesión.

 Autor: Elena Cué

 

  IVORYPRESS RETRATOS EDMUND DE WAAL 20 FEBRERO 2019 G1A6769 

Edmund de Waal. Copyright © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía Ivorypress

 

Elena Foster trae a la galería Ivorypress Breath, una exposición del artista británico Edmund de Waal (1964) que se despliega a modo de tríptico iluminando escultura, libro de artista y sala de lectura. Papel y porcelana de oriente laten al unísono con el genio de Zurbarán, de Lorca y también de Paul Celan. Edmund de Waal es ceramista y escritor. Si con su libro La liebre con ojos de ámbar (Acantilado, 2010) éxito internacional de ventas, nos habla de la memoria a través de un viaje por la historia de sus antepasados, los Ephrussis: familia de banqueros judíos, amantes del arte e intelectuales, en El oro blanco (Seix Barral, 2015) la búsqueda de la porcelana, el poder y el peligro de lo blanco, unirán literatura y tacto en la historia de una obsesión. 

Ya en la galería de Madrid, pasamos las páginas de su libro de artista. Se respira la poesía de Paul Celan fragmentada hasta el blanco. Teselas de porcelana traslúcida, manuscritos medievales, pinceladas de caolín y escritura de Waal componen los folios atlánticos de este libro de autor que trata sobre el blanco, la quietud, el silencio: Celan y la vida en porcelana del autor.  

La poesía de Paul Celan es una constante para usted desde hace más de treinta años, ¿En qué sentido se identifica con el poeta?

Hay dos cosas: una es que desmenuza el lenguaje. Para él, las palabras son objetos muy poderosos; casi tienen un sentimiento físico. A menudo, en su poesía, combina palabras de forma innovadora, crea palabras nuevas. La idea de la fisicalidad del lenguaje, que es un poder corporal, es realmente importante para mí porque así es como construyo el mundo. A la vez de unir cosas, las separo. Celan fragmenta las palabras. Sus poemas están desmenuzados, son palabras dispersas. Y todas las cosas que yo creo las vuelvo a romper: trozos de porcelana y mármol, trozos de papel y fragmentos rasgados... Lo segundo que me influyó de Celan es su amor por el blanco. El blanco es el hilo conductor de toda su poesía. No solo la página en blanco, sino que el color en sí tiene un pálpito en toda su poesía. 

En su juventud escribió poemas, ¿continua haciendolo?

Considero que lo que hago es una especie de poesía. Creo que he encontrado mi propio estilo poético; una combinación de escultura y texto. No es convencional pero en realidad es poesía. 

Su libro de artista, Breath, es un libro artesanal donde explora la idea de que los libros son palimpsestos; cubre lo escrito con caolín, el material de la porcelana para volver a escribir a mano. ¿Podría por favor contarnos más sobre esta idea?

La idea de un palimpsesto es maravillosa. Es la representación de tener un texto, borrarlo y volver a escribir en él nuevamente, por lo que tienes un texto sobre otro. Lo que significa que nunca puedes borrar un texto. Esa experiencia de hecho es, lo que significa leer. Cuando leemos, siempre releemos e interpretamos cosas diferentes con cada nueva lectura.

Nuevos sentidos...

En nuestros corazones entendemos exactamente el significado de un palimpsesto; es un algo emocional. Hacer un palimpsesto para Celan era releer, rehacer, borrar y escribir encima. Solo soy yo mismo rehaciendo a Celan. Es una idea muy simple; y sabía que necesitaba hacer un libro para Paul Celan.

¿Qué tipo de necesidad se convirtió en la fuerza impulsora?

Creo que de alguna manera los viajes que haces no son necesariamente elegidos por uno mismo, por muy extraño que esto pueda parecer. Por ejemplo, el viaje durante siete años tratando de recuperar la memoria de mi familia fue, en cierto modo, un viaje recesivo, yo lo sentí como una obligación, una necesidad. De la misma manera que traté de entender por qué lo blanco me importaba tanto. Y fue un honor descubrir quién me había precedido en esa búsqueda para poder ser capaz de hacerlos más presentes, más vivos y conectados a mí. De ese modo, lo que he hecho con Celan es una manera de traerle de vuelta a mí y de hacerle llegar también a otras personas. Creo que esto es algo que hace el arte, reconecta poderosamente.

 

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Edmund de Waal. © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía Ivorypress 

 

En esta obsesión por el blanco, las composiciones que crea con formas simples y blancas en porcelana, mármol o alabastro hacen difícil no retrotraerse al Blanco sobre Blanco de Malevich y el sentido de espacio infinito y libertad espiritual. ¿Qué sentido le da a la pureza del blanco?

El blanco es realmente difícil. Para Malevich, el blanco es el cero, el perfecto color revolucionario y espiritual. El blanco es un comienzo. Un intento de re-imaginar un comienzo. Para un escritor esto podría ser una página en blanco. Para mí, puede ser una página o una porcelana blanca. Puede ser destrucción, una forma más limpia, una forma de olvidar las cosas. También puede significar pureza, que es un concepto muy peligroso. Mi libro sobre lo blanco es una historia de la destrucción del blanco que causa la pureza. El blanco es belleza pero también peligro. Es muchas cosas pero nunca es aburrido. Cuando doy conferencias, siempre me preguntan por qué no uso el color.

¿Se siente artista o artesano?

No podría considerar esto una pregunta. Honro y respeto el trabajo, ya sea imprimir un libro, encuadernarlo en velum, hacer un recipiente o crear poesía. En todas estas formas de arte, está el trabajo de un artesano. Tienes que entender, tienes que echarle horas para hacer posible la creación. Así que, por supuesto, soy un artista y en mi forma artística utilizo porcelana y palabras.

Repite piezas de porcelana una detrás de la otra, ¿en qué piensa mientras da forma a la porcelana?

Una de las cosas maravillosas que hace la creación es que te libera a un estado diferente. Cuando me siento con mi barro y mi rueda, todos los itinerarios, preguntas, proyectos y programaciones, se quedan en otra parte. Se trata de volver a la respiración. La práctica de estar vivo para que algo suceda. Cuando estoy creando, no estoy pensando en Celan, ni en Zurbaran, ni en Malevich ni tampoco en mi vuelo a los Estados Unidos; Estoy presente en esa experiencia. 

Parece como un estado meditativo.

En el proceso de repetición, aunque estés presente en lo que estás haciendo, estás en otra parte.

 

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Edmund de Waal. Photo: Mike Bruce. Gagosian Gallery

 

Ha descrito el hecho de encontrarse delante de un trozo de barro sin forma como el principio de todo. Dar vida a un trozo de barro suena bíblico. ¿Cómo siente la creación? 

Me siento muy relajado. La imagen puede ser bíblica, pero se trata de volver a algo. Si regresas a algo lo suficiente, te da la libertad de comenzar de nuevo. Cuando creas no te estás juzgando a ti mismo. Por eso es tan importante y poderoso para los niños. Si puedes hacer que la creación sea como jugar con arcilla, palabras o música, puedes aprender a comenzar sin juzgar; sin sentir que es bíblico. Tienes que permitir que la gente comience con un espíritu de apertura. Es por eso que hago mucha educación artística. Mi comienzo cuando tenía cinco años fue solo por placer. Intento y dejo que vuelva cada vez que comienzo.

¿Existe diferencia entre el proceso intelectual de la escritura y el de moldear?

Es realmente difícil separar esas dos cosas. Por ejemplo, en esta exposición he escrito un breve texto, he hecho toda la investigación y lo he pensado todo. Realmente es una práctica. Hoy en día, hay numerosos artistas contemporáneos que hacen escultura, cine y performance. Y está completamente aceptado que si eres un artista visual contemporáneo, haces muchas cosas simultáneamente. Curiosamente, la idea de ser un artista y un escritor es mucho más problemática para las personas. No pueden entender el hecho de que para el artista todo sea una misma cosa.

Con gran éxito en ámbas disciplinas...

Es la primera vez que creo un libro escrito a mano. Para mí, ha sido una experiencia increíble la que he tenido en Madrid. Después de la crítica literaria y artística que he recibido a lo largo de estos años, decidí desarrollar este nuevo proyecto. Ya no está en mis manos, ahora depende de la gente juzgarlo.

¿Coincide con las palabras de uno de sus referentes, el poeta y crítico de arte Herbert Read, de que la cerámica es al mismo tiempo, una de las artes más simples pero también una de las más difíciles?

Es una preciosa cita de Herbert Reed y me encanta. Tiene toda la razón. Lo maravilloso es que todos saben lo que es una vasija. Te da una comprensión y un acceso inmediato a ella. Todos se sienten como en casa. Al mismo tiempo, una vasija es lo más abstracto que existe. Tiene dentro y fuera, algo escondido, algo revelado, un contenedor de significado. Si bien tienes un acceso físico y semántico inmediato a ello, también es un concepto.

 

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Edmund de Waal. © Pablo Gómez-Ogando. Cortesía Ivorypress  

 

Es conocido por sus instalaciones de porcelanas meticulosamente colocadas en estanterías. Pueden evocar partituras musicales. ¿Tiene la música, el ritmo significado en su obra? 

Escucho mucha música. La música da una estructura, lo que me ayuda enormemente, ya que me da pulso y ritmo. La música, como la poesía, te permite acercarte al mundo de una manera totalmente diferente. Te permite navegar por el mundo a través de la música. Cuando trabajo en mis enormes instalaciones, son como piezas de música recordada, que me devuelven el ritmo. El ejemplo más complicado de eso es cuando hice mi primer diseño para la Royal Opera House en Covent Garden. Diseñé un nuevo ballet para Wayne McGregor. Usé un escenario enorme y diseñé toda la producción para que tuviéramos personas en lugar de vasijas. El concepto de cuerpos que se mueven con la música es muy similar al que hago con mi cerámica.

En su libro La liebre con ojos de ámbar relata como para usted el coleccionismo está relacionado con la memoria, la familia, la historia y la supervivencia de los objetos...  ¿Es usted coleccionista?

Sí, colecciono libros. De hecho, este verano estoy haciendo una nueva biblioteca en Venecia, Italia. 

¿Se refiere a la exposición en el Ateneo Veneto, en el gueto judío, que coincide con la Bienal de Venecia? 

Sí. Esta exposición contará con 2000 libros escritos en el exilio. De Ovidio a José Brodsky, de cualquier autor que haya sido obligado a abandonar su país. Así que sí, colecciono. No arte u objetos, pero sí colecciono libros.

Dijo: “Estoy al margen de todo. Soy Cuáquero no practicante, Anglicano no practicante, nuevo judío, y aspirante a Budista.”

Había olvidado que lo había dicho. Es realmente divertido. La volveré a usar

¿Se está continuamente recreando?

¿No es así como vivimos? Al igual que el concepto de Marie Kondo (programa de Netflix: "A ordenar con Marie Kondo") de ordenar toda tu vida. Todos la quieren en América. Ella dice que para simplificar tu vida tienes que tirar libros, ordenar tus cajones, deshacerte de la mitad de tu ropa y que esto te dará libertad. Desechar cosas no es realmente una forma humana de vivir. Tienes que perdonarte un poco más. Siempre puedes reescribir una mejor imagen tuya en la parte superior.

  

 

Edmund de Waal. Foto Elena Cué

Edmund de Waal durante la entrevista. Foto: Elrena Cué

 

- Entrevista a Edmund de Waal -                                    - Alejandra de Argos -

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Rembrandt frente a Vermeer

Exposiciones - Thu, 21/02/2019 - 17:43

2019: Año Rembrandt. El Rijksmuseum arranca el 350 aniversario de la muerte del genio con la exposición: Todos los Rembrandt. Esta conmemoración llegará en junio al Prado con: Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines en España y Holanda.
La galería central del Rijksmuseum no debe medir más de sesenta metros, porque, al cruzar su puerta batiente de cristales emplomados, nuestra mirada se queda ya agarrada de la mano que, iluminada por un rayo de luz, nos tiende el capitán Frans Banninck Cocq. Nos hace saltar junto a él al interior de su lienzo, donde está a punto de dar la orden para que arranque a desfilar por las calles de Amsterdam La ronda de noche.

Autor Colaborador: Marina Valcárcel
Licenciada en historia del Arte
 Marina

 

 

 

Vermeer Rembrandt

2019: Año Rembrandt. El Rijksmuseum arranca el 350 aniversario de la muerte del genio con la exposición: Todos los Rembrandt. Esta conmemoración llegará en junio al Prado con: Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines en España y Holanda.

 

La galería central del Rijksmuseum no debe medir más de sesenta metros, porque, al cruzar su puerta batiente de cristales emplomados, nuestra mirada se queda ya agarrada de la mano que, iluminada por un rayo de luz, nos tiende el capitán Frans Banninck Cocq. Nos hace saltar junto a él al interior de su lienzo, donde está a punto de dar la orden para que arranque a desfilar por las calles de Amsterdam La ronda de noche.

La galería de este museo neogótico tiene algo de planta basilical, con sus capillas laterales que son las salas de las que cuelga la mejor colección del mundo de pintura holandesa del Siglo de Oro. El visitante se ve forzado a zigzaguear por ellas mientras al fondo se mantiene en su ábside, como si fuera un retablo de altar, este cuadro civil, controvertido e inmenso que Rembrandt pintó en 1642.

Desde el principio de este deambular ya intuimos algo diferente a lo que vemos en otras colecciones de pintura española, italiana o francesa del siglo XVII, repletas de escenas mitológicas, religiosas o militares: ¿dónde están aquí los Rompimientos de Gloria y los Descendimientos de la Cruz, las Huidas a Egipto o las Epifanías?, ¿Dónde están Dánae, Proserpina o Daphne y Apolo?

Antes de la sala de Rembrandt, los cuadros del Rijksmuseum, de formato extrañamente pequeño, nos llevan a conocer una pintura distinta. Es la consagración de la pintura de género que nos golpea por su implacable verismo. Y también por sus temas nuevos: escenas que retratan una vida burguesa, familiar y urbana en el interior de sus casas y su mundo, esencialmente femenino, íntimo y detenido en unos cuartos con mobiliario de roble, zócalos de azulejos de Delft y cocinas bañadas de luz y de calma, donde los protagonistas leen una carta, tocan un clavicordio, acunan un bebé, barren un cuarto o se abrochan un collar de perlas ante una ventana. Escenas que parecen transcurrir en un largo día de fiesta.

 

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Vermeer, Mujer leyendo una carta, (1663-64), Rijksmuseum Amsterdam. 

 

Cifras apabullantes


Quizás no exista otro país en el que, en un periodo de tiempo tan breve, se hayan hecho tantas pinturas: se estima que entre 1600 y 1700 se pintaron en Holanda de cinco a diez millones de cuadros. Entre 1650 y 1675 están activos Rembrandt van Rijn (1606-1669) y Johannes Vermeer (1632-1675) y, al menos, media docena más de pintores de primer orden: Carel Fabritius, Gerard Dou, Gerard ter Borch, Frans Van Mieris, Jan Steen, Pieter de Hooch, Gabriël Metsu...

¿Qué es lo que hizo posible una producción artística tan prolífica? ¿Qué llevó a las Provincias Unidas a escribir un capítulo fundamental en la historia del arte? ¿Un arte por, otro lado local, que se transforma en eterno?

Desde el punto de vista técnico, el teórico Karel van Mander, reiterando a Giorgio Vasari, ya afirmaba que la pintura holandesa del Siglo de Oro derivaba de la pintura flamenca del XV, del preciosismo con que Jan van Eyck, Robert Campin o Roger van der Weyden pintaban, con la excusa aún de una escena religiosa, los interiores de sus casas, las chimeneas y las biblias de los cancilleres, los zuecos de sus santas, los damascos y las pieles de sus abrigos o las azucenas de los arcángeles.

Por otro lado, la vida de los artistas se ve salpicada por acontecimientos dramáticos, militares y políticos que sin embargo no parecen haber dejado huella alguna en su obra. El siglo XVII es el más sangriento de la Historia donde las guerras se conocen por el número de años que duran. Los Países Bajos, divididos por la lucha civil entre calvinistas y católicos, se batían contra el reino de España de la misma manera que lo hacían contra el mar. El mar cubría las llanuras una y otra vez, cuajando los paisajes de molinos, diques, canales y puentes. Fueron magistrales ingenieros navales; con su flota consiguieron dominar el comercio de gran parte del mundo. Hasta la década de 1640, los neerlandeses se expandieron desde Brasil hasta Africa y desde Indonesia y Japón hasta la costa este de América del Norte, fundando su capital Nueva Amsterdam, hoy Manhattan.

En 1602 se fundó la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, VOC, que con sus 160 navíos surcando los océanos desembarcaba mercancías inverosímiles: toneladas de platos de porcelana china azul y blanca, maderas y grano del Báltico, alfombras persas, azúcar de Brasil, fruta de las Indias orientales, especias y pimienta de Java, Sumatra y Borneo. De los sultanes de Turquía llegaron los tulipanes y con ellos la tulipomanía, que devino más tarde en una fiebre que estalló en la década de 1620 por el aumento de su precio . Se conservan registros de ventas absurdas: lujosas mansiones a cambio de un sólo bulbo. Fue la primera burbuja especulativa de la Historia.

Así, Amsterdam y su puerto se convirtieron en el mayor centro de comercio del norte de Europa. Se constituyó la bolsa de valores, considerada hoy, después de la de Amberes en 1460, la más antigua del mundo. Fundada en 1602 por la VOC y la primera en funcionar como el actual mercado bursátil, su objetivo era recabar fondos para futuros viajes de negocios.

Este comercio global creó una élite con dinero más que abundante para decorar sus casas. Prosperaron las artes decorativas, la búsqueda de los artículos de lujo y, sobre todo, la pintura que se convirtió en el nuevo símbolo de estatus. Desaparecido el patrocinio de la nobleza y la Iglesia, la burguesía será, a partir de ese momento, quien elija los temas a pintar. Querían encontrar en los cuadros su propia vida, su severidad y sus sueños: sentirse reconocidos. El arte holandés supuso el arranque del futuro mercado artístico internacional tal y como lo entendemos hoy.

 

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Vermeer, El arte de la pintura -detalle del mapa de las Provincias Unidas-, (1666), Kunsthistorisches Museum Viena.

 

Colosal salto de pértiga


Este guión que nos acompaña y se va escribiendo a medida que avanzamos por las salas de este museo, es el contexto en el que Vermeer y Rembrandt, cada uno en su casa de Delft o de Amsterdam, alumbran su manera de hacer pintura. La de Vermeer parece la prolongación natural de la mentalidad de la época. La de Rembrandt es un salto de pértiga colosal por encima de ella.

En una pared cerca ya de La ronda de noche, aparecen tres cuadros muy pequeños que anuncian, desde el principio, una calma sideral. Son los tres cuadros que el Rijksmuseum tiene de Vermeer. La callejuela (1658) mide poco más de medio metro y es tan real que parece no existir. Es como si en la pared del museo se hubiera abierto un agujero para ver al fondo, una pequeña calle de Delft. Quizás por eso se dice que el arte de Vermeer queda en una vía muerta: detrás de si, sólo la fotografía, siglos después, intentará dibujar con su objetivo el aire que rodea a las figuras.

 

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Vermeer, La callejuela, (1658), Rijksmuseum Amsterdam

 

La lechera (1659), está vestida con los colores preferidos de Vermeer, amarillo y azul ultramar, y vierte concentrada un hilo de leche muy densa en un cuenco de barro. Parece que no debemos perturbarla. El bodegón con los panes en pico y sus motas de sol, el cesto y sobre todo, la pared bañada por una luz que dibuja la sombra de un clavo, los distintos blancos que marcan un desconchón o la esquina con las modulaciones ocres de una mancha de humedad, forman una realidad intensa, pequeña pero dilatada, mágica. La exactitud del tono. Un artista, al final, debe tener el don de ver las cosas corrientes de manera distinta. La creación tiene que ser algo parecido a iluminar estas cosas con una luz más fuerte, con una atención más concentrada, con un sobrevoltaje distinto. Cuando Rembrandt pinta una copa de vino, ésta abandona su naturaleza de copa y entra a formar parte de una acción. La ilumina con una luz teatral, la encaja en un escenario. Vermeer, sin embargo, la aísla, quiere una luz sólo para esa copa, le concede la virtud de ser ella, única, material e independiente, en un mundo de tiempo inmóvil. Pinta el tiempo que vuela entre las cosas.


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Vermeer, La lechera, (1659), Rijksmuseum Amsterdam.

 

En los años en los que Rembrandt y Vermeer trabajan, el mundo está sumido en una revolución científica. Surgió entonces una idea nueva de lo que significaba ver: creían que la naturaleza escondía un mundo que la vista no captaba y que la ciencia insistió en descubrir. Una ola de pensamiento empírico que necesitaba apoyarse en instrumentos que midieran la naturaleza, que permitieran ver partes del mundo antes invisibles. Así, en el siglo XVII, se inventaron el termómetro, el barómetro, el telescopio o el microscopio. Y los pintores, empeñados en describir la naturaleza y en pintar cuadros llenos de efectos ópticos, volvieron a confiar en las lentes y también en la cámara oscura. No sabemos si Vermeer utilizó estas técnicas en sus cuadros, fuera así o no, es seguro que conocía sus efectos y cómo la luz influye en nuestro modo de ver el mundo, la manera en la que acentúa las tonalidades de los colores hasta que parecen joyas, matiza los contornos de las figuras, señala cómo los toques de luz resaltan y brillan donde el sol incide sobre superficies reflectantes.

Vermeer pinta La lechera unos 16 años después de que Rembrandt empezara a trabajar en La ronda de noche. Ambos cuadros son una revolución pictórica y ambos representan polos opuestos. Simplificando el estudio de Svetlana Alpers sobre pintura holandesa del siglo XVII, puede decirse que Vermeer representa la sublimación de la pintura descriptiva y su deuda con la observación, mientras que Rembrandt utiliza la narración, los temas de historia como excusa para morder con su pintura de fiera, la médula de la expresión, la acción, los gestos y los recovecos del alma. Sus estudios de luz y materia son sólo un medio para pintar hasta el fondo el dolor, la soledad, el fracaso, el poder, la ceguera o la vida justo a un paso de la muerte.

 

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Rembrandt, La profetisa Ana, (1631), Rijksmuseum Amsterdam.

 

Diez años, diez días


En un documental sobre los últimos años de la vida de Rembrandt, Simon Schama, describe una escena: en 1885, un joven artista atraviesa las salas del Rijksmuseum para quedarse clavado delante de un cuadro. Ojos absortos y sudor febril ante la impresión de la obra adorada. “Entregaría diez años de mi vida a cambio de estar delante de este cuadro diez días”. ¿Qué es lo que tiene el cuadro La novia judía? Pocos días después el joven Van Gogh dejó escrito que Rembrandt había pintado ese cuadro “con mano de fuego”. Schama interpreta el impacto que Van Gogh recibió delante de esta obra como el que produce cualquier obra maestra: ataca directamente a las vísceras. Van Gogh fue otro pintor que llevó la pincelada hasta su extremo más físico, y sucumbe delante de este cuadro final de Rembrandt. En él el maestro anciano, arruinado y cerca de la muerte, retrata la encarnación física del amor. Todo cuanto significa ser tocado, acariciado. La novia judía es una sinfonía de cuatro manos, las cuatro manos de una pareja: mano de hombre que se apoya sobre el corazón de su mujer, mano de mujer que abraza esa mano de hombre, mano de hombre que, protectora, abraza el hombro de su mujer...

Rembrandt acomete este cuadro final con la furia de la materia. La manga que pinta aquí no tiene una explicación fácil: hace falta, como hizo Van Gogh, estar delante de ella. Esa manga, en decenas de tonalidades de oro, es una costra física, una masa de densidad pictórica que contiene dentro todo un mundo incrustado: trozos de cáscara de huevo, de cristal machacado, barro, sílice... El pintor está actuando sobre la pintura como siglos más tarde lo harán Pollock, Lucian Freud o Kiefer, pintando emociones con la materia.

 

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Rembrandt, La novia judía, (1662), Rijksmuseum Amsterdam.

 

En la exposición que inaugura el Rijksmuseum estará La novia judía, también La ronda de noche con su mano tendida hacia nosotros, y toda la apabullante colección -la más importante del mundo- de lienzos y grabados de Rembrandt que guarda este museo. Sin embargo, lo que hace única esta muestra es otra cosa. Es, por encima de todo, encontrar separados por pocos metros, cuadros de genios contrapuestos. Entrar y salir de Rembrandt, llegar hasta Vermeer, deshacer nuestros pasos y... volver a empezar de nuevo. Lo dijo Simon Schama, Vermeer frente Rembrandt: cristalización frente a emoción.

 

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Rembrandt, La ronda de noche, (1642), Rijksmuseum Amsterdam

 

All the Rembrandts
Rijksmuseum
1070 DN Amsterdam
Comisario: Jonathan Bikker
15 de febrero al 10 de junio 2019

 

 

- Rembrandt frente a Vermeer -                        - Alejandra de Argos -

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Rembrandt frente a Vermeer

Exposiciones - Thu, 21/02/2019 - 17:43

2019: Año Rembrandt. El Rijksmuseum arranca el 350 aniversario de la muerte del genio con la exposición: Todos los Rembrandt. Esta conmemoración llegará en junio al Prado con: Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines en España y Holanda.
La galería central del Rijksmuseum no debe medir más de sesenta metros, porque, al cruzar su puerta batiente de cristales emplomados, nuestra mirada se queda ya agarrada de la mano que, iluminada por un rayo de luz, nos tiende el capitán Frans Banninck Cocq. Nos hace saltar junto a él al interior de su lienzo, donde está a punto de dar la orden para que arranque a desfilar por las calles de Amsterdam La ronda de noche.

Autor Colaborador: Marina Valcárcel
Licenciada en historia del Arte
 Marina

 

 

 

Vermeer Rembrandt

2019: Año Rembrandt. El Rijksmuseum arranca el 350 aniversario de la muerte del genio con la exposición: Todos los Rembrandt. Esta conmemoración llegará en junio al Prado con: Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines en España y Holanda.

 

La galería central del Rijksmuseum no debe medir más de sesenta metros, porque, al cruzar su puerta batiente de cristales emplomados, nuestra mirada se queda ya agarrada de la mano que, iluminada por un rayo de luz, nos tiende el capitán Frans Banninck Cocq. Nos hace saltar junto a él al interior de su lienzo, donde está a punto de dar la orden para que arranque a desfilar por las calles de Amsterdam La ronda de noche.

La galería de este museo neogótico tiene algo de planta basilical, con sus capillas laterales que son las salas de las que cuelga la mejor colección del mundo de pintura holandesa del Siglo de Oro. El visitante se ve forzado a zigzaguear por ellas mientras al fondo se mantiene en su ábside, como si fuera un retablo de altar, este cuadro civil, controvertido e inmenso que Rembrandt pintó en 1642.

Desde el principio de este deambular ya intuimos algo diferente a lo que vemos en otras colecciones de pintura española, italiana o francesa del siglo XVII, repletas de escenas mitológicas, religiosas o militares: ¿dónde están aquí los Rompimientos de Gloria y los Descendimientos de la Cruz, las Huidas a Egipto o las Epifanías?, ¿Dónde están Dánae, Proserpina o Daphne y Apolo?

Antes de la sala de Rembrandt, los cuadros del Rijksmuseum, de formato extrañamente pequeño, nos llevan a conocer una pintura distinta. Es la consagración de la pintura de género que nos golpea por su implacable verismo. Y también por sus temas nuevos: escenas que retratan una vida burguesa, familiar y urbana en el interior de sus casas y su mundo, esencialmente femenino, íntimo y detenido en unos cuartos con mobiliario de roble, zócalos de azulejos de Delft y cocinas bañadas de luz y de calma, donde los protagonistas leen una carta, tocan un clavicordio, acunan un bebé, barren un cuarto o se abrochan un collar de perlas ante una ventana. Escenas que parecen transcurrir en un largo día de fiesta.

 

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Vermeer, Mujer leyendo una carta, (1663-64), Rijksmuseum Amsterdam. 

 

Cifras apabullantes


Quizás no exista otro país en el que, en un periodo de tiempo tan breve, se hayan hecho tantas pinturas: se estima que entre 1600 y 1700 se pintaron en Holanda de cinco a diez millones de cuadros. Entre 1650 y 1675 están activos Rembrandt van Rijn (1606-1669) y Johannes Vermeer (1632-1675) y, al menos, media docena más de pintores de primer orden: Carel Fabritius, Gerard Dou, Gerard ter Borch, Frans Van Mieris, Jan Steen, Pieter de Hooch, Gabriël Metsu...

¿Qué es lo que hizo posible una producción artística tan prolífica? ¿Qué llevó a las Provincias Unidas a escribir un capítulo fundamental en la historia del arte? ¿Un arte por, otro lado local, que se transforma en eterno?

Desde el punto de vista técnico, el teórico Karel van Mander, reiterando a Giorgio Vasari, ya afirmaba que la pintura holandesa del Siglo de Oro derivaba de la pintura flamenca del XV, del preciosismo con que Jan van Eyck, Robert Campin o Roger van der Weyden pintaban, con la excusa aún de una escena religiosa, los interiores de sus casas, las chimeneas y las biblias de los cancilleres, los zuecos de sus santas, los damascos y las pieles de sus abrigos o las azucenas de los arcángeles.

Por otro lado, la vida de los artistas se ve salpicada por acontecimientos dramáticos, militares y políticos que sin embargo no parecen haber dejado huella alguna en su obra. El siglo XVII es el más sangriento de la Historia donde las guerras se conocen por el número de años que duran. Los Países Bajos, divididos por la lucha civil entre calvinistas y católicos, se batían contra el reino de España de la misma manera que lo hacían contra el mar. El mar cubría las llanuras una y otra vez, cuajando los paisajes de molinos, diques, canales y puentes. Fueron magistrales ingenieros navales; con su flota consiguieron dominar el comercio de gran parte del mundo. Hasta la década de 1640, los neerlandeses se expandieron desde Brasil hasta Africa y desde Indonesia y Japón hasta la costa este de América del Norte, fundando su capital Nueva Amsterdam, hoy Manhattan.

En 1602 se fundó la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, VOC, que con sus 160 navíos surcando los océanos desembarcaba mercancías inverosímiles: toneladas de platos de porcelana china azul y blanca, maderas y grano del Báltico, alfombras persas, azúcar de Brasil, fruta de las Indias orientales, especias y pimienta de Java, Sumatra y Borneo. De los sultanes de Turquía llegaron los tulipanes y con ellos la tulipomanía, que devino más tarde en una fiebre que estalló en la década de 1620 por el aumento de su precio . Se conservan registros de ventas absurdas: lujosas mansiones a cambio de un sólo bulbo. Fue la primera burbuja especulativa de la Historia.

Así, Amsterdam y su puerto se convirtieron en el mayor centro de comercio del norte de Europa. Se constituyó la bolsa de valores, considerada hoy, después de la de Amberes en 1460, la más antigua del mundo. Fundada en 1602 por la VOC y la primera en funcionar como el actual mercado bursátil, su objetivo era recabar fondos para futuros viajes de negocios.

Este comercio global creó una élite con dinero más que abundante para decorar sus casas. Prosperaron las artes decorativas, la búsqueda de los artículos de lujo y, sobre todo, la pintura que se convirtió en el nuevo símbolo de estatus. Desaparecido el patrocinio de la nobleza y la Iglesia, la burguesía será, a partir de ese momento, quien elija los temas a pintar. Querían encontrar en los cuadros su propia vida, su severidad y sus sueños: sentirse reconocidos. El arte holandés supuso el arranque del futuro mercado artístico internacional tal y como lo entendemos hoy.

 

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Vermeer, El arte de la pintura -detalle del mapa de las Provincias Unidas-, (1666), Kunsthistorisches Museum Viena.

 

Colosal salto de pértiga


Este guión que nos acompaña y se va escribiendo a medida que avanzamos por las salas de este museo, es el contexto en el que Vermeer y Rembrandt, cada uno en su casa de Delft o de Amsterdam, alumbran su manera de hacer pintura. La de Vermeer parece la prolongación natural de la mentalidad de la época. La de Rembrandt es un salto de pértiga colosal por encima de ella.

En una pared cerca ya de La ronda de noche, aparecen tres cuadros muy pequeños que anuncian, desde el principio, una calma sideral. Son los tres cuadros que el Rijksmuseum tiene de Vermeer. La callejuela (1658) mide poco más de medio metro y es tan real que parece no existir. Es como si en la pared del museo se hubiera abierto un agujero para ver al fondo, una pequeña calle de Delft. Quizás por eso se dice que el arte de Vermeer queda en una vía muerta: detrás de si, sólo la fotografía, siglos después, intentará dibujar con su objetivo el aire que rodea a las figuras.

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Vermeer, La callejuela, (1658), Rijksmuseum Amsterdam

 

La lechera (1659), está vestida con los colores preferidos de Vermeer, amarillo y azul ultramar, y vierte concentrada un hilo de leche muy densa en un cuenco de barro. Parece que no debemos perturbarla. El bodegón con los panes en pico y sus motas de sol, el cesto y sobre todo, la pared bañada por una luz que dibuja la sombra de un clavo, los distintos blancos que marcan un desconchón o la esquina con las modulaciones ocres de una mancha de humedad, forman una realidad intensa, pequeña pero dilatada, mágica. La exactitud del tono. Un artista, al final, debe tener el don de ver las cosas corrientes de manera distinta. La creación tiene que ser algo parecido a iluminar estas cosas con una luz más fuerte, con una atención más concentrada, con un sobrevoltaje distinto. Cuando Rembrandt pinta una copa de vino, ésta abandona su naturaleza de copa y entra a formar parte de una acción. La ilumina con una luz teatral, la encaja en un escenario. Vermeer, sin embargo, la aísla, quiere una luz sólo para esa copa, le concede la virtud de ser ella, única, material e independiente, en un mundo de tiempo inmóvil. Pinta el tiempo que vuela entre las cosas.

 


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Vermeer, La lechera, (1659), Rijksmuseum Amsterdam.

 

En los años en los que Rembrandt y Vermeer trabajan, el mundo está sumido en una revolución científica. Surgió entonces una idea nueva de lo que significaba ver: creían que la naturaleza escondía un mundo que la vista no captaba y que la ciencia insistió en descubrir. Una ola de pensamiento empírico que necesitaba apoyarse en instrumentos que midieran la naturaleza, que permitieran ver partes del mundo antes invisibles. Así, en el siglo XVII, se inventaron el termómetro, el barómetro, el telescopio o el microscopio. Y los pintores, empeñados en describir la naturaleza y en pintar cuadros llenos de efectos ópticos, volvieron a confiar en las lentes y también en la cámara oscura. No sabemos si Vermeer utilizó estas técnicas en sus cuadros, fuera así o no, es seguro que conocía sus efectos y cómo la luz influye en nuestro modo de ver el mundo, la manera en la que acentúa las tonalidades de los colores hasta que parecen joyas, matiza los contornos de las figuras, señala cómo los toques de luz resaltan y brillan donde el sol incide sobre superficies reflectantes.

Vermeer pinta La lechera unos 16 años después de que Rembrandt empezara a trabajar en La ronda de noche. Ambos cuadros son una revolución pictórica y ambos representan polos opuestos. Simplificando el estudio de Svetlana Alpers sobre pintura holandesa del siglo XVII, puede decirse que Vermeer representa la sublimación de la pintura descriptiva y su deuda con la observación, mientras que Rembrandt utiliza la narración, los temas de historia como excusa para morder con su pintura de fiera, la médula de la expresión, la acción, los gestos y los recovecos del alma. Sus estudios de luz y materia son sólo un medio para pintar hasta el fondo el dolor, la soledad, el fracaso, el poder, la ceguera o la vida justo a un paso de la muerte.

 

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Rembrandt, La profetisa Ana, (1631), Rijksmuseum Amsterdam.

 

Diez años, diez días


En un documental sobre los últimos años de la vida de Rembrandt, Simon Schama, describe una escena: en 1885, un joven artista atraviesa las salas del Rijksmuseum para quedarse clavado delante de un cuadro. Ojos absortos y sudor febril ante la impresión de la obra adorada. “Entregaría diez años de mi vida a cambio de estar delante de este cuadro diez días”. ¿Qué es lo que tiene el cuadro La novia judía? Pocos días después el joven Van Gogh dejó escrito que Rembrandt había pintado ese cuadro “con mano de fuego”. Schama interpreta el impacto que Van Gogh recibió delante de esta obra como el que produce cualquier obra maestra: ataca directamente a las vísceras. Van Gogh fue otro pintor que llevó la pincelada hasta su extremo más físico, y sucumbe delante de este cuadro final de Rembrandt. En él el maestro anciano, arruinado y cerca de la muerte, retrata la encarnación física del amor. Todo cuanto significa ser tocado, acariciado. La novia judía es una sinfonía de cuatro manos, las cuatro manos de una pareja: mano de hombre que se apoya sobre el corazón de su mujer, mano de mujer que abraza esa mano de hombre, mano de hombre que, protectora, abraza el hombro de su mujer...

Rembrandt acomete este cuadro final con la furia de la materia. La manga que pinta aquí no tiene una explicación fácil: hace falta, como hizo Van Gogh, estar delante de ella. Esa manga, en decenas de tonalidades de oro, es una costra física, una masa de densidad pictórica que contiene dentro todo un mundo incrustado: trozos de cáscara de huevo, de cristal machacado, barro, sílice... El pintor está actuando sobre la pintura como siglos más tarde lo harán Pollock, Lucian Freud o Kiefer, pintando emociones con la materia.

 

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Rembrandt, La novia judía, (1662), Rijksmuseum Amsterdam.


En la exposición que inaugura el Rijksmuseum estará La novia judía, también La ronda de noche con su mano tendida hacia nosotros, y toda la apabullante colección -la más importante del mundo- de lienzos y grabados de Rembrandt que guarda este museo. Sin embargo, lo que hace única esta muestra es otra cosa. Es, por encima de todo, encontrar separados por pocos metros, cuadros de genios contrapuestos. Entrar y salir de Rembrandt, llegar hasta Vermeer, deshacer nuestros pasos y... volver a empezar de nuevo. Lo dijo Simon Schama, Vermeer frente Rembrandt: cristalización frente a emoción.

 

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Rembrandt, La ronda de noche, (1642), Rijksmuseum Amsterdam

 

All the Rembrandts
Rijksmuseum
1070 DN Amsterdam
Comisario: Jonathan Bikker
15 de febrero al 10 de junio 2019

 

 

- Rembrandt frente a Vermeer -                        - Alejandra de Argos -

Categories: Exposiciones